La Iglesia se enfrenta al desafío sinodal (1)

Latinoamérica: un impulso para la Iglesia universal. ¿Cuáles son las prioridades?

Asamblea Eclesial desafío 1
I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe © Enrique Soros

Enrique Soros, comunicador social, ofrece este artículo de análisis sobre la reciente Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, evento inédito para la Iglesia de la región y universal: La Iglesia se enfrenta al desafío sinodal (1).

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Al finalizar la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe en la ciudad de México -20 al 28 de noviembre últimos-, resuena un espíritu profético en la Iglesia del continente, llamado a expandirse e integrarse en toda América y en la Iglesia universal.

100 asambleístas presentes, 900 virtuales. En porcentaje 20 obispos, 20 sacerdotes, 20 religiosas y religiosos, y 40 laicos, mujeres y hombres de distintas realidades sociales y eclesiales. Y lo más insólito, todos con el mismo valor en su calidad de asambleístas.

La estrategia: una creación de Francisco. El proceso: una irrupción del Espíritu Santo y una comunidad abierta a su llamado.

Los obispos del CELAM lo relatan con alegría y hasta con orgullo: “Fuimos al Papa a llevarle una Sexta Asamblea General del Episcopado Latinoamericano, y nos devolvió una Asamblea Eclesial que involucra a todos”. Los obispos la hicieron suya. Desde Medellín, Colombia, -1968- trabajan en la implementación de Vaticano II en el continente. Por una Iglesia menos autorreferente, abierta al mundo, a la realidad humana, a la justicia social, y por lo tanto, a un Dios más cercano, más vivo, en el corazón del pueblo.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil, -2007-, recorre la vida desde todas sus perspectivas, la dignidad del ser humano, del Pueblo de Dios, y como tal, le dio gran importancia a la comunión como valor esencial para ser discípulos misioneros. La unidad como Iglesia por encima de la acción. Y el discipulado misionero en Jesucristo, “para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. El Papa Francisco vio que esta misión no está suficientemente encarnada en la Iglesia del continente, e invitó en esta ocasión a que la asamblea requerida involucrara a todos, y no solo a obispos, con la presencia de algunos laicos. Por eso, “asamblea eclesial” y no “episcopal”.

La humildad del discípulo misionero

El proceso es sin duda profético. Esto es, en profunda apertura a las voces de Dios en el alma del pueblo. La actitud central es de escucha, lo que implica liberarse de estructuras preconcebidas para abrirse a la realidad del otro. El Papa Francisco afirma que un buen teólogo hace teología de rodillas, en humildad, y que quien tiene respuesta para todo, es un teólogo mediocre.

Lo mismo podemos decir sobre la pastoral. El discípulo misionero no sale a enseñar en primer lugar, sino a reverenciar a Jesús en su hermano, en su hermana, en el necesitado. Esa experiencia abre un intercambio de corazones que hace posible la sanación, y una invitación a la conversión.

Los 12 Desafíos Pastorales y su contexto

Luego de un arduo trabajo de los mil asambleístas, el equipo redactor tuvo la tarea de resumir las prioridades pastorales en 12 desafíos, los cuales fueron publicados en el orden en que representan mayoritariamente la voz de la asamblea. La misión del equipo redactor de Los 12 Desafíos Pastorales no consistió en ofrecer un estudio cerrado en forma de documento, expresando en contexto sistemático los diversos puntos expresados por los asambleístas, sino que se trató de ser lo más fiel posible a las voces de los actores.

Poner ahora los puntos en contexto es una tarea esencial, y nos presenta el desafío de hacerlo discerniendo como Pueblo de Dios. Lo importante es no trabarse en discusiones estériles, sino partir de la escucha.

¿Está todo lo esencial en las 12 prioridades?

Obviamente muchos -asambleístas o no- sentirán que falta en la lista algún desafío que consideran esencial. Imposible evitarlo. Solo una actitud de humildad en un “encuentro personal con Jesucristo” podrá ayudarnos a entender que no solo no está todo dicho, sino que se trata aquí de abrir un campo a la gracia de Dios, que se trata de un proceso en el que todas las opiniones importan, y que no es ni necesario ni posible que todas figuren en la lista, por más importante que sintamos que “la nuestra” valga más. El logro más importante de la sinodalidad es la unión de los corazones y la escucha del otro, en humildad, el sentirnos representados en la voz del hermano, aunque pensemos distinto.

El primer desafío pastoral

Como aporte al discernimiento, tratando de poner los desafíos en contexto, de todos ellos, creo que el central, el que pone a todos los demás en perspectiva, es el número 11, que invita a “Propiciar el encuentro personal con Jesucristo encarnado en la realidad del continente”. Es que todo parte desde ese encuentro personal con Jesús, que toca el corazón, que abraza, que eleva, que llena el alma, que da sentido a la vida, que sana heridas y que llama a la conversión profunda. Es ese Jesús que nos impulsa al “desborde”, como afirma el Papa Francisco y como se repite con convencimiento apasionado. Lo que hemos recibido, no podemos dejar de transmitirlo. Desborda.

Y ese Cristo, es el que nos pone en el contexto de la realidad. Es el Cristo encarnado, que se nos hace presente en la realidad lacerante y a la vez esperanzadora del continente. Es el Cristo que nos llama a renovar las estructuras sociales injustas por otras más justas; y a la vez, a estar cerca del que sufre, del hermano concreto, para sanar sus heridas y abrir su corazón a la gracia de Jesús.

El segundo desafío pastoral

 Veo como segunda prioridad pastoral la número 9: “Renovar, a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II, nuestro concepto y experiencia de Iglesia Pueblo de Dios, en comunión con la riqueza de su ministerialidad, que evite el clericalismo y favorezca la conversión pastoral”.

Estos dos desafíos nos pueden ayudar a ver a todos los demás bajo el manto de la presencia de Jesús, de su revelación y cercanía, del Magisterio de la Iglesia y de la concepción de la Iglesia como Pueblo de Dios, como hermanos, como familia, con una misión en común: la conversión pastoral. Esto implica la conversión propia, en primer lugar, para invitar a la conversión de todos.

Los 12 Desafíos Pastorales que surgen de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe puedes verlos aquí 

En la segunda entrega analizaremos el espíritu sinodal y sus dificultades; en la tercera, los doce Desafíos Pastorales de la Iglesia en América Latina y el Caribe.