Bioética: UCV organiza Jornada “¿Muerte digna o vida digna?”

29 de septiembre con el doctor Marcos Gómez, referente mundial en cuidados paliativos

Bioética Jornada muerte digna
Enfermo junto a monja © Cathopic

El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha organizado para el próximo 29 de septiembre de 2021 la Jornada “¿Muerte digna o vida digna? Cuidados frente a la eutanasia”, con el objetivo de abordar tanto los aspectos legales como biomédicos y antropológicos de la nueva Ley Orgánica 3/2021 sobre la regulación de la eutanasia, aprobada por el Gobierno sin consultar a los organismos médicos ni comités de bioética.

El evento, informa el Observatorio en una nota, se celebrará de 17 a 20 horas en modalidad presencial y online en el Salón de Actos de la UCV, en la Sede de Santa Úrsula de Valencia. El acto contará con la participación del profesor experto en el campo Alejandro López Oliva, además de el doctor Marcos Gómez Sancho, uno de los máximos referentes a nivel mundial en Medicina Paliativa, así como con los investigadores del Observatorio Julio Tudela y Enrique Burguete.

Aprobación de la Ley

El pasado 25 de junio de 2021 entró en vigor la nueva ley sobre la eutanasia, aprobada sin informes de organismos independientes al Gobierno del momento. Así lo afirma López Oliva, quien incide en que se trata de “una norma afectante al derecho fundamental y primario de la vida, una nueva prestación sanitaria que tipifica el homicidio legal y el suicidio asistido, aunque no se desprenda del título y objeto de la norma”.

Eutanasia: No es un derecho fundamental 

La nota del Observatorio cuenta que en el encuentro se analizará el contenido de la norma, haciendo hincapié en los requisitos para solicitar la prestación y en los dos procedimientos posibles, así como en la objeción de conciencia y la calificación legal dada a la práctica de la eutanasia.

Para ello, López Oliva explicará por qué no puede considerar un derecho fundamental y la situación en la que quedan las personas jurídicas que tengan un ideario o carácter propio contrario a la nueva prestación. Asimismo, aludirá al derecho comparado existente en Europa y Canadá en relación a la normativa española.

Por su parte, Julio Tudela reparará en los aspectos biomédicos de la eutanasia. En su opinión, “hoy se sigue defendiendo por quienes legislan a favor de la eutanasia la licitud de terminar con las vidas llamadas ‘indignas’, que viene a asociarse a procesos de enfermedad terminal o no, acompañada de sufrimiento no solo físico sino también mental, ignorando la medicina paliativa y el acompañamiento al paciente en el respeto a su dignidad”.

En este sentido, “el avance de la ciencia médica en el abordaje de los llamados síntomas refractarios o de difícil control proporciona instrumentos para el tratamiento de los pacientes que sufren, respetando su vida y aliviando sus sufrimientos”.


Por el contrario, “la vieja e indigna opción de terminar con las personas que sufren o simplemente afectadas de alguna discapacidad, parece ganar terreno en una sociedad posmoderna, incapaz de abordar la vulnerabilidad humana desde el respeto a la dignidad. Esta tendencia crea, además una pendiente resbaladiza donde los criterios para terminar con la vida de las personas van siendo cada vez más laxos, devaluando la vida humana y retrocediendo a los tiempos que creíamos superados, en los que un esclavo o un discapacitado eran despojados de valor y eliminados sin remordimiento alguno”, asegura el investigador de la UCV.

Argumentos contradictorios

La sesión incluirá la intervención de Enrique Burguete, quien insiste en que “tras el concepto ‘eutanasia’ y su eufemismo ‘muerte digna’ se encuentran argumentos contradictorios: los que apelan a una emoción compasiva, refractaria a cualquier tipo de fundamentación racional; y los que apelan a una racionalidad descarnada y reduccionista que considera el cuerpo como una mera prótesis originaria o natural, deseable cuando contribuye a nuestro bienestar psicológico y a nuestros proyectos vitales, pero descartable cuando se convierte en un molesto impedimento para éstos”.

Así, en su ponencia mostrará que “ambos argumentos carecen de solidez y recaen en un dualismo antropológico insostenible e infundado. No vivimos ‘atrapados’ dentro de un cuerpo, de cuyas limitaciones nos liberamos con la muerte. La persona completa no se da en una sola de sus dimensiones, sino en la unión substancial de todas ellas. Por eso, es correcto afirmar que soy mi cuerpo, aunque no sólo sea mi cuerpo. Y también que, quien mata a mi cuerpo, no me libera de una circunstancia indeseada, sino que me mata a mí. Muerte digna y suicidio asistido son términos incompatibles”.

Bajo esta premisa, su intervención se apoyará en los criterios de una antropología “ajena a todo sesgo ideológico e irreductible al dogma de una sola confesión religiosa. Porque la eutanasia no es una cuestión de ideologías, de opiniones particulares ni de creencias religiosas, sino una cuestión de respeto o desprecio hacia la dignidad de la vida humana en todas y cada una de sus etapas”.

Cuidados paliativos  

El Dr. Gómez Sancho, quien, entre otras presidencias, ha ocupado la de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) o la de la Comisión Central de Deontología de la OMC, será el responsable de pronunciar la conferencia de clausura, centrada en la importancia del acompañamiento del paciente que se acerca al final de su vida.

“Esta forma de morir, que antaño era algo generalizado, cada vez se hace más difícil en el mundo de hoy. Se trataba de morir manteniendo con las personas cercanas contactos humanos sencillos y enriquecedores. La tendencia, cada vez mayor, de llevar a los enfermos a morir al hospital, hace que muchas personas pasen sus últimos días de vida lejos de sus familiares, en un entorno frío y sin la privacidad e intimidad necesarias para acabar la vida dignamente, y con frecuencia, incluso sufriendo algún tipo de exceso de tratamiento”, expresa.

Ante esta situación, “nunca debemos olvidar que tenemos que estar atentos a las necesidades de su esfera espiritual, común a todos los seres humanos e independientemente de sus creencias religiosas; intentar encontrar un sentido a la vida, a la muerte, al sufrimiento. Los profesionales debemos ayudar al paciente a aliviar su sufrimiento y muchas veces lo conseguimos o, por lo menos, conseguimos atenuarlo”, subraya.

Por todo ello, expondrá en su ponencia distintas claves para ayudar al enfermo a cubrir las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales, a medida que se acerca el final. “Nunca debemos olvidar la importancia que tiene la correcta atención y soporte que hay que suministrar a los familiares que, muchas veces, lo pasan peor que el propio enfermo. Son muchos los miedos y dificultades que pueden sufrir los seres queridos de quien está a punto de morir y a las que hay que saber dar una adecuada respuesta, profesional y humana”.