Brasil: Post pandemia y Sínodo 2023, claves del episcopado para 2022

En el 70º aniversario de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil

Post pandemia Sínodo 2023
Obispos de Brasil © CELAM

La presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), en una entrevista recogida por la página web de la entidad han hablado de las perspectivas pastorales para 2022, teniendo como puntos fundamentales la realización de la 59ª Asamblea y la celebración del 70º aniversario de la CNBB, los desafíos de la post pandemia y el Sínodo 2023. Así, ha informado ADN CELAM, sistema informativo del Consejo Episcopal Latinoamericano en una nota difundida el 7 de enero del 2022.

Promover la familiaridad, la proximidad, la fraternidad y la paz en Brasil

En una sociedad “marcada por antagonismos y polarizaciones”, monseñor Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y primer vicepresidente de la CNBB, ve eso como algo que no es totalmente negativo ya que la diferencia enriquece y las posiciones contrarias también son necesarias. Sin embargo, señala el reto de cómo, más allá de las diferentes posiciones, promover la familiaridad, la proximidad, la fraternidad y la paz en Brasil.

En esa coyuntura llama a preguntarse: “¿Qué deseamos para las nuevas generaciones, para el pueblo y para nuestro Brasil?”, algo a lo que responde pidiendo “trabajo, techo, tierra, vida y vida en abundancia, como dice el Evangelio”. En su reflexión cuestiona que a pesar de que “somos un país muy rico, tenemos un clima privilegiado, marcado también por las diferencias. Somos capaces de producir alimentos casi para todo el mundo y, sin embargo, tenemos una multitud de hambrientos”.

Mejor distribución de la renta

Por eso, se cuestiona sobre “¿Cómo podemos promover una mejor distribución de los ingresos entre nosotros?”. Según el arzobispo todo eso habla del cuidado, la fraternidad y la ternura que todos sueñan, el sueño del Evangelio y de Jesucristo, recordando las palabras de don Helder Cámara cuando dijo: “si todos fuésemos capaces de soñar el mismo sueño, éste se hará realidad entre nosotros”.

Para el arzobispo de Belo Horizonte y presidente de la CNBB, monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, es necesario entender que “la llamada ‘nueva normalidad’ no debe significar una vuelta al pasado”. En un año que debe inspirar cambios profundos, insiste en que “las actitudes egoístas, el consumo sin límites, el desprecio por la casa común y la indiferencia hacia los más pobres han provocado muchas enfermedades”.

Una nueva etapa

“Estas transformaciones deben comenzar en la interioridad de cada uno de nosotros”. Frente a estas exigencias, los cristianos tienen el reto de mostrar el camino, de ser ejemplares en el seguimiento de Jesucristo. Se trata de sembrar la fraternidad y la amistad social con gestos de solidaridad, de defensa de los derechos y de la justicia. Los discípulos de Jesús miran a cada persona y los reconocen como hermanos. Sienten compasión y no se dejan dominar por la indiferencia y el odio.

“El objetivo para el año 2022 debe ser construir y reconstruir la fraternidad y la amistad social basadas en las enseñanzas de Jesucristo, nuestro Señor”, insistió el presidente del episcopado brasileño. “2022 no serán sólo 365 días, sino la posibilidad de una nueva etapa y un nuevo momento”, según el obispo de Roraima y segundo vicepresidente de la CNBB, monseñor Mario Antonio da Silva.

Desde ahí ha llamado a prepararnos para una mejor ‘normalidad’. Por eso ha insistido en que “no se trata sólo de una ‘nueva normalidad’, sino de una mejor normalidad basada en el altruismo, la paciencia y la confianza. Por eso, en este nuevo año “debemos alejar de nosotros el orgullo, el egoísmo y la autosuficiencia. Que todo esto desaparezca y que podamos construir con amor y con iniciativas donde todos puedan ver la esperanza y vivir con mucho amor”, ha señalado.

59ª Asamblea de la CNBB

De cara a la 59ª Asamblea de la CNBB, su presidente defiende la idea de incorporar los aprendizajes realizados durante la pandemia, contemplando las facilidades que posibilita la tecnología digital, sin renunciar al intercambio presencial. Por eso espera ir superando la pandemia a través de la vacunación y “la adopción de un modo de vida más sostenible dentro de los parámetros propuestos por la ecología integral”.

La 59ª Asamblea, según el secretario general de la CNBB, monseñor Joel Portella Amado, se realizará en dos momentos, uno virtual y otro presencial en el que serán votadas algunas cuestiones, se rezará a los pies de la patrona de Brasil y se compartirá “sobre todo lo que fue este período de pandemia para la Iglesia, las personas y el ministerio del obispo”. Se trata de ir aprendiendo a enfrentar la nueva realidad, “tendremos que enfrentarnos a nuevas situaciones y tendremos que adaptarnos a lo nuevo que se abre ante nosotros”, según monseñor Spengler.

70 años de la creación de la CNBB

Los 70 años de la creación de la CNBB son una oportunidad para venerar la trayectoria de siete décadas de la conferencia episcopal brasileña, honrando a los evangelizadores y pastores que contribuyeron a tejer su hermosa historia y dejaron un legado profético, según su presidente. Monseñor Walmor insiste en que “en este año jubilar, avanzaremos más en la tarea de invertir en una Iglesia sinodal, efectivamente de comunión y participación y fecunda en la misión”. Para el arzobispo de Belo Horizonte es momento para “revigorizar siempre y cada vez más el compromiso de ayudar a Brasil a ser un país más justo, fraterno y solidario”, insistiendo en que “es hora de reconstruir Brasil, la sociedad en justicia y paz”.

En una conferencia muy comprometida con la vida, con la paz, con la democracia, según su secretario general, “hay una historia a la que debemos fidelidad y reverencia”. “La CNBB tiene una historia muy rica, vivida según cada momento y periodo de la historia de nuestro país. Esta reverencia y respeto se manifiesta respondiendo con el mismo espíritu de comunión y servicio a los desafíos de 2022”.

Hablar al corazón de las personas

Lo que se puede esperar, en palabras de monseñor Mario Antonio da Silva son “nuevos pasos y caminos, nuevos pasos en la dirección que el Reino de Dios nos señala, perseverancia en el servicio, testimonio fecundo en la escucha y en la sinodalidad e incluso un mayor compromiso para que los frutos sean abundantes para la vida de todos”. Junto con ello, ve necesario al conmemorar 70 años, “no olvidar a los que sufren”, y “que caminemos juntos y que el Espíritu Santo nos ilumine y anime a hablar al corazón de las personas. También para escuchar el corazón de la gente”.

En relación al Sínodo 2023, que ya está en marcha en su fase de escucha, monseñor  Joel Portella Amado lo ve como algo que implica a todos los bautizados, destacando la importancia del proceso de escucha y de realización. Por eso, este Sínodo, “debe marcar a la Iglesia una experiencia muy rica que es la capacidad de escucharse y dar testimonio al mundo, de que la Iglesia tiene una capacidad de escucha increíble, que es posible y factible escuchar, tejer la escucha mutua, la toma de decisiones desde las diferentes visiones”. Recordando las palabras del Papa Francisco cuando dijo: “escuchémonos unos a otros para que juntos escuchemos al Espíritu”.