Cardenal Arizmendi: Escuchando al pueblo latinoamericano

Promover, impulsar, renovar, escuchar

Personas © Pexels. David Mceachan

El cardenal Felipe Arizmendi, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ofrece a los lectores de Exaudi su artículo semanal titulado “Escuchando al pueblo latinoamericano”.

***

MIRAR

El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), por sugerencia del Papa Francisco, organizó hace un año, del 21 al 28 de noviembre de 2021, la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, con sede principal en México y con participación presencial de sólo 83 personas, pero con una dinámica muy eficiente de participación virtual de casi otras mil, de todo este subcontinente. Entre todos, elaboramos una lista de 41 Desafíos que la realidad presenta a la Iglesia, e hicimos para cada uno varias propuestas pastorales o líneas de acción. Además, hubo una amplísima consulta previa abierta, y participaron casi 70,000 personas. Se escucharon voces de toda tendencia. La presidencia del CELAM hizo una sistematización de toda esa consulta y de las propuestas que se hicieron, y la acaba de publicar en un texto titulado Hacia una Iglesia sinodal en salida a las periferias. Reflexiones y Propuestas Pastorales a partir de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe. En ese documento, se señalan seis dimensiones para promover una acción evangelizadora integral e integradora. A continuación, presento una posible ubicación de esos 41 Desafíos en cada una de esas dimensiones.

1. DIMENSIÓN KERIGMÁTICA Y MISIONERA

Propiciar el encuentro personal con Jesucristo encarnado en la realidad del continente. Identificar y revisar las estructuras pastorales caducas para la transmisión de la fe. Impulsar la transformación hacia una Iglesia más cercana, abierta, sensible y comprometida con los problemas de nuestros pueblos. Promover una Iglesia, casa de acogida, en la que se integren las diversidades culturales, étnicas y sexuales. Promover una utilización ética de las tecnologías de la información y la comunicación en la evangelización. Anunciar y vivir la fe en los nuevos areópagos. Conocer y analizar la diversidad de propuestas religiosas que existen en el continente. Priorizar la pastoral familiar que acoja las nuevas expresiones, su complejidad y diversidad. Recrear el acompañamiento a la infancia, la juventud, los matrimonios y los adultos mayores.

2. DIMENSIÓN PROFÉTICA Y FORMATIVA

Promover y defender la dignidad de la vida y de la persona humana desde su concepción hasta la muerte natural. Reformar los itinerarios formativos de los seminarios incluyendo temáticas como ecología integral, pueblos originarios, inculturación e interculturalidad y pensamiento social de la Iglesia. Promover el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia de manera transversal y aplicarla en todas las pastorales. Denunciar las distintas formas de violencia estructural, institucional, policial, doméstica, feminicidios, desapariciones. Denunciar el avance del crimen organizado, del narcotráfico, trata de personas para explotación laboral y sexual, tráfico de armas, secuestros y venta de órganos. Denunciar la corrupción de las estructuras sociales públicas y privadas y la impunidad judicial. Promover una mayor relación entre la teología y la pastoral que favorezca la conversión sinodal.

3. DIMENSIÓN ESPIRITUAL, LITURGICA Y SACRAMENTAL

Impulsar la participación activa de las mujeres en los ministerios. Abrazar la piedad popular como camino de nuestra Iglesia.

4. DIMENSIÓN SINODAL Y PARTICIPATIVA


Renovar, a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II, nuestro concepto y experiencia de Iglesia Pueblo de Dios, en comunión con la riqueza de su ministerialidad, que evite el clericalismo y favorezca la conversión pastoral. Vivir la común dignidad de nuestra vocación bautismal para superar el clericalismo y autoritarismo. Favorecer, acompañar y fortalecer la centralidad de la familia en la sociedad humana. Reconocer y valorar el protagonismo de los jóvenes en la comunidad eclesial y en la sociedad como agentes de transformación. Impulsar la participación activa de las mujeres en las instancias de gobierno, de discernimiento y decisión eclesial. Reconocer y valorar el rol y el aporte de la mujer en la historia, en la sociedad y en la Iglesia. Incrementar la formación en la sinodalidad para erradicar el clericalismo. Promover más decididamente las comunidades eclesiales de base (CEBs) y pequeñas comunidades como una experiencia de Iglesia sinodal. Promover la interculturalidad, lo interreligioso y ecuménico.

5. DIMENSIÓN SOCIO-TRANSFORMADORA

Escuchar el clamor de los pobres, excluidos y descartados. Acompañar a las víctimas de las injusticias sociales y eclesiales con procesos de reconocimiento y reparación. Acompañar a los pueblos originarios y afrodescendientes en la defensa de la vida, la tierra y las culturas.

Promover la participación de los laicos en espacios de transformación cultural, político, social y eclesial. Fortalecer la dimensión social de la evangelización. Acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes y refugiados. Asumir el cuidado y acompañamiento de los encarcelados y de sus familias. Promover una economía solidaria y sostenible-sustentable. Acompañar las búsquedas de los movimientos populares de los derechos sagrados de Tierra, Techo y Trabajo. Promover la cultura de la no violencia activa, la defensa de los derechos humanos y de la paz. Reconocer la multiculturalidad del continente en el camino de la conversión teológica, pastoral y eclesial. Promover la integración latinoamericana y favorecer el fortalecimiento de la democracia. Organizar una pastoral de la salud mental que promueva el respeto de la dignidad de las personas afectadas por dichas enfermedades.

6. DIMENSIÓN ECOLÓGICA

Reafirmar y dar prioridad a una ecología integral en nuestras comunidades, a partir de los cuatro sueños de Querida Amazonía. Generar una conversión ecológica que favorezca la corresponsabilidad en las acciones personales, comunitarias e institucionales a favor del cuidado de la Casa Común.

DISCERNIR

No falta quien diga que hablar de todo esto es salirnos de nuestra misión; pero Jesús nos dice: ¿Cómo es que saben interpretar la apariencia del cielo y no pueden discernir los signos de los tiempos? (Mt 16,3). Y en el Apocalipsis se nos advierte:  El que pueda entender, entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias (Apoc 2,29). En consonancia con ello, dice el Concilio Vaticano II: Para cumplir su misión, es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la mutua relación de ambas. Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza (GS 4). Todo ello para ofrecer a todos el Evangelio de Jesús, que es el único camino de vida plena.

ACTUAR

Estemos atentos a lo que pasa a nuestro alrededor; tomemos en cuenta los tiempos que vivimos, no para amoldarnos a las modas actuales, sino para presentar y ofrecer la plenitud de verdad y vida, que es Jesús, muerto y resucitado por nosotros.