Caritas Internationalis: Clausura de campaña “Compartiendo el viaje”

Rueda de prensa en el Vaticano

Caritas clausura compartiendo
Cardenal Luis Antonio G. Tagle durante la rueda de prensa © Exaudi- Deborah Castellano Lubov

Esta mañana, a las 10:30, desde la Sala Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha tenido lugar la conferencia de clausura de la Campaña de Caritas InternationalisShare the Journey- Compartiendo el viaje, cuyo tema ha sido “Caritas Internationalis journeying with migrants and refugees. Looking at the future after four years of Share the Journey campaign” (“Caritas Internationalis viajando con los migrantes y refugiados. Mirando al futuro después de cuatro años de campaña ‘Share the Journey‘”).

A lo largo de la cita con los medios, han intervenido el cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y presidente de Caritas Internationalis; monseñor Bruno-Marie Duffé, secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; Aloysius John, secretario general de Caritas Internationalis; y sor Maria de Lurdes Lodi Rissini, coordinadora Nacional de Caritas Sudáfrica, en conexión remota.

Cardenal Luis Antonio G. Tagle

En sus palabras, el cardenal Luis Antonio G. Tagle recordó cómo hace cuatro años, en 2017, “comenzamos la campaña con la ambición de crear islas de esperanza donde el miedo no pudiera entrar. Nos impusimos algunos retos: no conformarnos con ver a los emigrantes, sino mirarles con compasión; no oír simplemente su voz, sino escuchar sus gritos y sus preocupaciones; no limitarnos a pasar junto a ellos, sino detenernos, como el buen samaritano, y vivir un momento de comunión con ellos”.

Años después, remarca, “veo que la campaña “Compartiendo el viaje” nos ha ayudado a acercarnos a los migrantes, poniéndonos a su altura de pobreza e indignidad, para levantarlos con la convicción de que no son números, sino un nombre, una persona, y ver a Cristo en ellos como en el momento del éxodo en Egipto”.

Hoy, todas las diferentes iniciativas realizadas “han llevado a comprender quiénes son los migrantes, para mí, para nosotros, y para nuestra humanidad moderna. Comprender sus sufrimientos”. Esta campaña, añade el purpurado, “nos ha ayudado a difundir una nueva cultura a nivel mundial, una cultura viva del encuentro, una nueva visión de la acogida de la persona humana en el migrante”.

El prefecto rememoró su viaje al Líbano en 2016, “cuando me encontré con refugiados de Siria en el valle de la Beqaa. Los que estuvimos con estas personas vimos que no se trata de simples refugiados, sino de seres humanos”. También aludió los campos de Rohingya de Cox’s Bazar en 2019: “Recuerdo que tuve una mezcla de sentimientos. Una parte de mí se alegró de que se les prestara la atención, especialmente la dignidad, que merecen. Pero al mismo tiempo, otra parte de mí seguía triste porque me preguntaba si aquel era un estado de vida permanente para ellos o si era temporal. No puedo imaginar cómo responderían los padres si sus hijos les preguntaran cuál es su futuro. Si yo tuviera un hijo allí no sabría qué responder”.

El prelado confiesa que “estos refugiados me recuerdan mi ‘origen migratorio’. En sus rostros puedo ver a mi abuelo de China, que dejó su patria, su cultura y su seguridad social en busca de medios para sobrevivir”.

“Compartiendo el viaje” ha supuesto “un gran momento de solidaridad, de encuentro y, sobre todo, un medio para expresar el amor de la Iglesia por los que se desplazan. Cristianos, musulmanes, hindúes o de cualquier otra religión, han sido acogidos como personas humanas, con la determinación de respetar su dignidad y su humanidad”. Asimismo, resalta que el Santo Padre “ha sido una inspiración para nuestra campaña, y nos ha acompañado en cada paso importante de este viaje. Nos ha inspirado, motivado y animado a acoger, defender y acompañar a los migrantes”.

Aloysius John

Por su parte, Aloysius John, destacó que durante los cuatro años de campaña, Caritas Internationalis “no ha cesado de acometer diferentes retos para manifestar su determinación no sólo de acoger y dar hospitalidad a los migrantes, sino también de motivar y movilizar a los ciudadanos a emprender diversas acciones de solidaridad para que también pudieran vivir esta obligación moral.

En diferentes países “se realizaron diversas actividades para sensibilizar al público sobre el viaje difícil y peligroso que emprenden los migrantes, dejando atrás a sus seres queridos y lanzándose a lo desconocido en viajes a menudo arriesgados en los que la mayoría de ellos sufren angustia y dificultades. De hecho, cientos de ellos han muerto a lo largo de este peligroso viaje”.

La campaña “Compartiendo  el viaje” tenía como objetivo “cambiar los corazones y sembrar semillas de sensibilización y apertura hacia el otro” y en el señalado periodo “hemos sido testigos de cómo muchas personas han tendido la mano a los migrantes, abriendo sus brazos y sus corazones. ¿Y quién sabe cuántos otros casos similares de «conversión» han tenido lugar en todo el mundo gracias a nuestra campaña global? Esto debería animarnos a todos a seguir en este camino, poniendo en práctica en nuestra vida cotidiana la cultura del encuentro a la que nos llama constantemente el Papa Francisco”, planteó el secretario general de Caritas Internationalis.

Sobre la situación actual de la pandemia, John hablo  del centro de migrantes del Líbano, que “prestó apoyo a los trabajadores migrantes que se encontraban encarcelados en el país, sin poder regresar a sus países de origen debido a las restricciones de viaje impuestas por la pandemia de COVID-19 y que todavía se enfrentan a los efectos de las secuelas de la explosión química, de la que también fueron víctimas sus empleadores”, de cómo Caritas Jordania “siguió ayudando a los migrantes y refugiados sirios con alimentos y ayuda médica”, y de Caritas Bangladesh, que “ayudó a miles de refugiados rohingya que buscaban seguridad en Bangladesh”.

El final de la campaña “Share the Journey”, continuó, “es un motivo para que la confederación exprese su convicción de que Cáritas seguirá acogiendo y caminando con los migrantes. Como dice el Santo Padre en la encíclica Fratelli Tutti, ‘Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos’ (cf. Fratelli Tutti, 8)’”. Y Cáritas “continuará este viaje con los migrantes con el mismo espíritu”.

Asimismo, remarcó que “en un tiempo en el que la construcción de muros y las políticas discriminatorias se utilizan para disuadir o impedir la entrada de los migrantes, en un tiempo en el que la pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de la solidaridad, y en línea con las enseñanzas del Santo Padre, las organizaciones miembros de Cáritas trabajarán para transformar las fronteras en lugares privilegiados de encuentro, donde pueda producirse el milagro de un ‘nosotros’  cada vez más amplio”. Cáritas “construirá puentes de amor y cuidado para facilitar la integración de los inmigrantes y garantizar su bienestar y dignidad. Donde haya indiferencia e intolerancia hacia los migrantes, Cáritas estará a su lado para expresar el amor y la preocupación de la Madre Iglesia”.

Por último, el presidente  a todos a visitar el sitio web de Caritas Internationalis y unirse a la iniciativa encendiendo una vela virtual “de esperanza” y compartiendo “un mensaje en solidaridad con los millones de desplazados forzosos de sus hogares en todo el mundo”. Tras la clausura de “Share the Journey”, el 20 de junio de 2021, “recogeremos todos los mensajes recibidos hasta entonces para crear un librito que se ofrecerá al Santo Padre”.

Monseñor Bruno-Marie Duffé

El secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, apuntó que los migrantes “no son en primer lugar migrantes, sino personas, con una historia, una memoria, una tierra y una dignidad inalienable”.

Cada uno de ellos, agregó, tiene un viaje, un dolor íntimo que le persigue y cada uno de ellos tiene una esperanza: ser considerado como persona, ser llamado por su nombre, ser acogido y reconocido”. Por tanto, “debemos hablar de las personas en migración que nos piden compartir su camino y compartir la tierra y el mundo que tenemos en común con ellos”.

El prelado se refirió también a los cuatro verbos que el Papa Francisco “ha utilizado en más de una ocasión en relación con nuestra solidaridad con las personas en movimiento nos comprometen a emprender con ellas un camino moral, social, político, jurídico y espiritual”: “acoger: que significa abrir la puerta y los propios puntos de vista; proteger: que significa cuidar; promover: que significa alentar”. Estos cuatro verbos “definen los cuatro círculos concéntricos de la urgencia: abrir la puerta y compartir el pan; cuidar y apoyar los derechos humanos; hacer posible que las personas se expresen plenamente a través de sus habilidades y talentos; integrar, es decir, compartir la misma esperanza”.

Después indicó que el Papa Francisco también ha utilizado tres palabras en español: “techo: un cobijo, una protección, un signo de confianza; tierra: una comunidad, un lugar para vivir y esperar; trabajo: una actividad para participar en la construcción del mundo común y del bien común”.

En este sentido, “entendemos que cualquier programa de acción, cualquier misión con y para personas con experiencia migratoria, pasa por actuar sobre las causas de la migración: la violencia de la guerra y los conflictos de poder, la pobreza, la desigualdad, la corrupción, el tráfico de personas, los abusos, la negligencia política. Asimismo, sostiene que  trabajar sobre las causas de la migración “significa aceptar trabajar con los países de los que proceden los migrantes. Significa aventurarse a sostener programas de desarrollo humano integral, incluyendo el cuidado de la Tierra, el medio ambiente, el agua y la biodiversidad”.

Sor Maria de Lurdes Lodi Rissini

La religiosa describió que Sudáfrica “es un destino para muchos migrantes y refugiados de todo el continente africano y del mundo. Por ejemplo, acogemos a migrantes de Lesotho, Zimbabue, Mozambique, Zambia, Angola, Malawi, Eswatini, etc. Sudáfrica tiene miles de solicitantes de asilo y refugiados, en su mayoría procedentes de la República Democrática del Congo (RDC) y Somalia. Históricamente, los emigrantes de los países del sur de África han entrado y salido de Sudáfrica por oportunidades de trabajo, estudios o razones médicas. Algunos emigrantes entran en el país por una de las razones mencionadas, pero deciden quedarse. El país también se enfrenta a miles de indocumentados y apátridas”.

Sor María se citó el informe Statistics, South Africa (2019:146), que explica que “la desigualdad en el mercado laboral sudafricano sigue siendo muy alta y ha aumentado en el pasado reciente…” La mayoría de los migrantes y refugiados en Sudáfrica “trabajan en el sector sumergido y experimentan enormes desafíos para mantenerse a sí mismos y a sus familias. Se trata de un asunto espinoso que se traduce en ataques xenófobos/afrofóbicos, pues los ciudadanos se lamentan de que los inmigrantes les quitan el trabajo”.

Así, cuenta la hermana, Cáritas Sudáfrica, ha hecho suyo el mensaje del Papa Francisco de la campaña ‘Share the journey’ en nuestro servicio a los migrantes y refugiados. El obispo de enlace para los migrantes y los refugiados en la Conferencia Episcopal de África Meridional (SACBC) ha efectuado declaraciones y predicado sobre la importancia de la ‘acogida y la hospitalidad’”. Cáritas Sudáfrica, en Aliwal Norte, “aboga por que se permita a los niños indocumentados entrar en el sistema educativo sudafricano y ser documentados. Ha habido éxitos en este sentido a través de casos judiciales”.

Por otro lado, en un lugar como Rustenburg, que es una zona minera, “Cáritas desempeña un papel fundamental en la acogida de los inmigrantes y les ayuda a integrarse en la sociedad. Cáritas asiste a muchas mujeres y niños que llegan a la ciudad minera siguiendo a sus maridos desde los países vecinos. A veces, cuando las mujeres llegan se encuentran con que sus maridos están viviendo con otras o han formado una nueva familia. Esta es una de las razones por las que no envían dinero”.

Además, apunta que “alquilar una casa, o tener una, es un gran problema, especialmente para las mujeres migrantes y refugiadas y sus hijos en cualquier ciudad de Sudáfrica”. Por ello, Cáritas ayuda a estas familias a pagar el alquiler mientras buscan empleo: “Hay iniciativas para ayudar a los inmigrantes y refugiados, especialmente a los que proceden de países no anglófonos, a aprender inglés para poder integrarse y conseguir mejores oportunidades para sus familias. Caritas de Sudáfrica está extendiendo sus brazos para acoger a los inmigrantes y refugiados, comprometiéndose con las diferentes partes interesadas para mejorar sus vidas y defender sus derechos humanos”.

Durante el cierre de Sudáfrica debido a la COVID-19, muchos inmigrantes y refugiados perdieron sus empleos y Cáritas Sudáfrica, “impulsada por el mensaje de la campaña “Compartiendo el viaje” les ayudó “con las necesidades básicas: concienciación y precaución sobre COVID-19, comida, ropa, refugio y servicios sanitarios”. De este modo, “los migrantes y los refugiados se convirtieron en nuestra prioridad, ya que nuestro gobierno los excluía cuando ofrecía ayuda a los ciudadanos”.