¿Cómo vivir la Semana Santa sin procesiones?

En estos tiempos de pandemia

Cómo vivir Semana Santa
Semana Santa © Cathopic. Angélica Mendoza ن

D. Manuel González, sacerdote, ofrece un artículo sobre cómo vivir el sentido de la Semana Santa en estos tiempos de pandemia sin procesiones en las calles, una tradición muy extendida sobre todo en países como España.

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La Semana Santa es el momento en que los cristianos celebramos el misterio más importante de nuestra fe, donde nuestro Señor Jesucristo nos enseña para que ha venido a la tierra. En pocas palabras, ya lo dice muy bien el villancico cuando nos recuerda que el vino para padecer. El misterio Pascual comprende la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

La Iglesia ha celebrado desde un principio estos eventos con una preparación de 40 días que llamamos Cuaresma, durante ese tiempo se anima a los cristianos a ayunar, a dedicar tiempo a la oración y a dar limosnas. Así nos preparamos para estar atentos a esos misterios de nuestra fe. La contrición y el perdón de los pecados por medio del sacramento de la Penitencia o Confesión nos ayudan a luchar contra el pecado y a vivir en gracia.

La Semana Santa comienza con la celebración del Domingo de Ramos. Es un día de gloria y esplendor, celebramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Las procesiones comienzan en muchas localidades esos días. La pandemia ha hecho que todos esos momentos estelares de la piedad popular, que tanto bien hacen al pueblo llano, no se puedan celebrar. Estas procesiones, nos introducen de un modo muy plástico y sensorial en este recorrido de los últimos días de la vida terrena de Jesús.

No obstante, la Iglesia sigue celebrando estos misterios en las celebraciones litúrgicas: con el uso de las mascarillas, la distancia adecuada y los geles recomendados.

Quiero centrarme ahora en estas celebraciones de Semana Santa. Intentaré describirlas brevemente para ayudarnos a vivirlas mejor. La piedad popular es tan rica, que nadie puede asistir a todos actos que se celebran en los diferentes sitios. Así que conocerlos nos ayudará a descubrir como celebran en los distintos lugares.

El Domingo de Ramos podemos asistir, con las medidas de prudencia necesarias, a la procesión de ramos que se hace alrededor de la iglesia o incluso dentro, si es grande. Después en las lecturas, durante el evangelio se lee la Pasión según algunos de los tres evangelistas: Mateo, Marcos y Lucas. Es una lectura larga, pero vale la pena para ponernos en antecedentes de lo que va a ocurrir y que la Iglesia celebra

El Lunes, Martes y Miércoles Santo, se nos recuerda, en las lecturas de la Santa Misa, sucesos de esos días centrados en la figura de Judas. Para recordarnos esa expresión usada en la liturgia: el día que fue entregado.


Con la llegada de Jueves Santo, comienzan los oficios de Semana Santa y aquí la Iglesia pone todo su esplendor y belleza en expresar el gran amor de nuestro Redentor y Salvador por nosotros. Ese día se suprimen todas las Misas, sólo se celebran: La Misa Crismal por la mañana y la celebración de la Cena del Señor. La Misa Crismal la celebran todos los sacerdotes con su obispo y se renuevan las promesas sacerdotales y se bendicen los tres óleos que se usan para la administración de los sacramentos: Bautismo, Confirmación, Orden sacerdotal y Unción de enfermos.

La Misa de la Cena de Señor se celebra por la tarde. Hay tres ideas que la Iglesia nos quiere recordar este día: El amor entre hermanos, la institución de la Eucaristía y la institución del orden sacerdotal. Se puede hacer el lavatorio de los pies, que nos hace recordar y hace presente el gran amor de Jesús por sus discípulos a quienes lavó los pies y la lectura del mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros, como yo os he amado. Se recuerda que en la última cena el Señor les dijo a los Apóstoles: Tomad y comed, porque esto es mi Cuerpo… y después lo mismo con su Sangre. Así se recuerda la institución de la Eucaristía. Por último, se recuerda la institución del orden sacerdotal con estas palabras de Jesús: Haced esto en memoria mía. Al final de esta Misa, se toma  la Eucaristía y se coloca en el Monumento, que es el lugar sagrado donde se dejará al Señor para que pase la noche del jueves al viernes santo y que los fieles le puedan adorar y rezar. Estará allí hasta las celebraciones del viernes santo por la tarde. Todas las iglesias esperan las visitas tradicionales a 7 templos, que suelen hacer los fieles, para visitar a Jesús Sacramentado con una estación al Santísimo.

La Iglesia celebra el Viernes Santo con una solemnidad única, la iglesia está despojada de cualquier adorno y el altar, que representa a Cristo, está totalmente desnudo. La celebración tiene tres partes muy claras: la primera es la lectura de la Pasión según S. Juan, se suele hacer con tres lectores. Es una lectura larga y muy sentida con muchos detalles de aquellos momentos. La segunda parte es la adoración de la cruz. Se va destapando del velo morado que la cubre y se expone al pueblo. Una vez que se ha quitado todo, el pueblo pasa por delante y se besa, que con la pandemia habrá que dejarlo en una inclinación de cabeza. Y por último, se prepara un mantel y se trae la Eucaristía del Monumento y se administra la Comunión. Con esto acaban los oficios de Semana Santa.

El Sábado Santo es un día de luto, Jesús está en el sepulcro y la Iglesia acompaña a María que sufre al haber perdido a su Hijo Jesucristo.

Por la noche del sábado, se solía hacer a medianoche, se celebra la vigilia Pascual, pero eso ya pertenece a la Pascua y se merece un artículo aparte.

La Semana Santa con pandemia y sin ella es muy rica para que nosotros nos empapemos de estos misterios en que se expresan de modo tan elocuente el amor de Dios por los hombres y del cual todos estamos tan agradecidos: Gracias Señor por tanto amor y perdona nuestra indiferencia hacia ti.

D. Manuel González López de Lemus, sacerdote.

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