El Papa invita a los eslovacos a “ponerse en camino para la misión”

Óscar, sacerdote español en Eslovaquia, y Maruska, madre eslovaca, hablan sobre la reciente visita de Francisco al país

Papa eslovaco camino misión
D. Óscar Beorlegui, a la derecha, en el santuario de Šaštin © Óscar Beorlegui

Don Óscar considera que la homilía del Papa Francisco en el santuario nacional de Šaštin es el mejor resumen de su visita a Eslovaquia y de lo que pide a los eslovacos: “ponerse en camino para la misión -una fe que se pone en camino-, ser profetas -sin ponerse en contra- y la compasión. Las tres cosas las aplicó a la Virgen”.

El Santo Padre acaba de regresar de su 34º viaje internacional a Budapest, Hungría, para clausurar el 52º Congreso Eucarístico Internacional el 12 de septiembre; y después a Eslovaquia, donde permaneció hasta el día 15 y visitó Bratislava Košice, Prešov y Šaštin.

Fiesta de la Virgen de los Siete Dolores

En este país, que ya fue visitado 3 veces por san Juan Pablo II en 1990, 1995 y 2003, Francisco ha mantenido, entre otros, encuentros con la comunidad judía y la gitana, jóvenes, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas, y una Divina Liturgia Bizantina. Francisco acudió también al santuario de Šaštin, donde se encuentra la Virgen de los Dolores, patrona de Eslovaquia, para la celebración de la Santa Misa en la explanada de la basílica, precisamente en el día de su fiesta, el 15 de septiembre.

Este fue el momento central en este país, ya que el Papa deseaba que su estancia en Eslovaquia fuese una peregrinación en oración hacia esta Virgen de los Siete Dolores tan importante para el pueblo eslovaco.

Exaudi ha conversado con 2 personas que han asistido al algunos de los actos de este periplo del Pontífice: D. Óscar Beorlegui, sacerdote español de la prelatura del Opus Dei, que ha participado en el encuentro con Su Santidad con los obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y catequistas el día 13 y en la mencionada Eucaristía del santuario nacional de Šaštin; y Maruska Mikolasikova Borovska, comunicadora y joven madre de familia que asistió a esa misma Misa.

Preparación del viaje del Santo Padre

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D. Óscar con chicos eslovacos © Óscar Beorlegui

Don Óscar fue ordenado en 2008 y se trasladó a Bratislava hace 10 años, donde es capellán de una residencia universitaria. Además, es colaborador en la catedral de la capital eslovaca y atiende un centro de cuidados paliativos y un colegio que ha empezado a funcionar hace 3 años.

Sobre el ambiente de preparación de este viaje, el sacerdote cuenta que, por un lado “se ha hecho de una manera tradicional. Tal como se preparan los viajes del Papa: con oración. Se han organizado cadenas de oración, de rosarios. Las parroquias se han movilizado para rezar”. Por otro, continúa, “no podemos olvidarnos que estamos en tiempos de pandemia. Ha habido una dificultad añadida: el tema de la vacuna. El Gobierno -que es quien organiza el viaje- decidió que sólo podían asistir a los eventos personas vacunadas”.

Esto, describe, “provocó una gran contestación. Al final cedió en que fueran vacunados, o no vacunados, pero con test o personas post COVID-19. Gracias a Dios esto hizo que se pudieran apuntar más gente”, hasta llegar a unas 90.000. No obstante, señala que el problema es que al continuar la pandemia “hay muchas restricciones que ha hecho que personas mayores se vean sin fuerzas para asistir. Otro problema es el hecho de que hace falta registrarse para asistir a los distintos actos con el Papa y esto ha dificultado un poco las cosas”.

De todos modos, apuntó que “conforme se han ido acercando los días de la visita del Papa, gracias a Dios el número de participantes a los distintos actos ha ido creciendo exponencialmente”.

La fe de los eslovacos

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D. Óscar con chicos eslovacos © Óscar Beorlegui

Sobre la fe de los eslovacos, D. Óscar relata que al llegar al país “te das cuenta de que retrocedes en el tiempo unos cuántos años. No en el sentido económico o cultural. En eso está muy parecido al resto de Europa”. En cambio, sí “parece como si se retrocediera 40 años en el tiempo. Como si estuviéramos en la España de los años 60: largas colas para confesar, la costumbre de los primeros viernes de mes, las adoraciones eucarísticas…”.

La liturgia y los sacramentos “se viven al modo tradicional. Por ejemplo, hasta antes de la pandemia en Eslovaquia es obligatorio comulgar en la boca” y “en principio así será después”.

El Papa se ha fijado en un país pequeño

Por todo ello, “la visita del Papa Francisco es un acontecimiento muy importante para el país. La gente está impresionada de que el Santo Padre se haya fijado en un país tan pequeño. Están muy ilusionados con la visita”.

El Papa en la explanada del santuario del Šaštin © Beatriz Gómez

No obstante, el sacerdote también señala que, al mismo tiempo, “hay un cierto shock con la pandemia. Han sido meses en los que la gente sea recluido en sus casas. Sobre todo, estoy pensando en las personas mayores. Como durante varios meses las iglesias estuvieron cerradas, las Misas fueron seguidas por televisión. El otro día me decía un sacerdote de Bratislava que hay un cierto temor a que la gente se haya acostumbrado a asistir a Misa en televisión, de que a la gente le cueste ahora más ir a la iglesia. Por eso había un cierto temor a que no saliera tanta gente a saludar al Santo Padre”.


Finalmente, el cura español considera que “es pronto para decir lo que supondrá esta visita del Santo Padre a Eslovaquia. El otro día leía lo que decía un vaticanista italiano experto en los viajes del Pontífice cuando le comentaban que notaban a los eslovacos un poco fríos ante la visita de Francisco. Decía también que no nos preocupáramos porque en este Papa es muy llamativo cómo consigue en los viajes levantar los ánimos”.

Libertad, creatividad y diálogo

Sobre el encuentro con el clero eslovaco y los catequistas, en el que estuvo presente, cuenta que el Sucesor de Pedro se mostró “muy cercano”. “Se ve que el Papa ha insistido en ver y saludar a la gente y es digno de admiración porque ha tenido una operación seria” en el mes de julio, recuerda.

“Nos hemos reído unas cuantas veces. Ha tenido comentarios muy inspirados que nos han hecho reír. Se para a comentar cosas, saliéndose del guion. Por ejemplo, sobre la homilía. Ha insistido mucho. Ha recalcado que no pueden durar más de 10 o 15 minutos. Seguro que le han contado que en Eslovaquia a muchos sacerdotes les encanta tener homilías que parecen clases…”, agrega.

Asimismo, destaca que Francisco, en su discurso, “utilizó 3 palabras: libertad, creatividad y diálogo. Pienso que en estas 3 palabras está bastante bien resumido lo que la Iglesia eslovaca puede necesitar a la hora de trabajar en los siguientes años venideros. Es posible que al Papa le hayan remarcado que muchos miembros de la Iglesia eslovaca pueden necesitar una cierta renovación para huir de la rigidez”.

A Francisco le interesan las ovejas “perdidas”

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El Papa en la explanada del santuario del Šaštin © Beatriz Gó

Al ser preguntado por todo lo que ha visto y oído y el mensaje del Obispo de Roma, D. Óscar considera que “está claro que al Papa le interesan mucho las ovejas ‘perdidas’”. Y esto es algo que se ha percibido en el plan de viaje, por ejemplo, al “reunirse con la comunidad gitana eslovaca, que en el este de Eslovaquia son muchos” o en Bratislava, donde “visitó el albergue y comedor que tienen las monjas de Madre Teresa”.

“Se ve claro que se para ante las personas que o bien no cuentan para la sociedad, o bien están alejadas de Dios”. En este sentido, destacó que se ha conocido “que recibió a la familia del arzobispo emérito de Trnava, destituido hace 9 años porque no había unidad entre los obispos”. “Hoy ha concelebrado en la Misa final (la del santuario nacional). Veremos si le ayuda a volver a la unidad con el resto de obispos”.

Ponerse en camino para la misión

Finalmente, sobre los frutos espirituales, el aspecto más importante de los viajes papales, el sacerdote español espera “un mayor impulso misionero”. Y refiere que la homilía del Papa en el santuario nacional de Šaštin es el mejor resumen de la visita y de lo que el Papa pide a los eslovacos: ponerse en camino para la misión -una fe que se pone en camino-, ser profetas -sin ponerse en contra- y la compasión. Las tres cosas las aplicó a la Virgen·.

“Vamos a ver en los próximos meses cómo la gente va ‘digiriendo’ el mensaje”, concluye.

“Ha sido muy emocionante”

Maruska y sus padres en el santuario de Šaštin © Familia Borovsky

Por su parte, Maruska, cuenta que el día 15 de septiembre, fiesta de la patrona de Eslovaquia, madrugó mucho para poder estar en el santuario y participar de la Eucaristía. “Ha sido muy emocionante, he tenido la suerte de poder ver al Papa en su papamóvil”. Su padre había ido a las 4 de la mañana a reservar sitio en la explanada para que todos juntos pudieran acompañar a Su Santidad.

De la homilía, la joven madre subraya las siguientes palabras de Francisco: “no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida”, que “Jesús es signo de contradicción” y “ha venido para llevar luz donde hay tinieblas, haciéndolas salir al descubierto y obligándolas a rendirse”.

Y también que “la fe de María es una fe que se pone en camino. La joven de Nazaret, apenas recibido el anuncio del Ángel, ‘se fue rápidamente a la región montañosa’ (Lc 1,39) para ir a visitar y ayudar a Isabel, su prima” (…). “A la comodidad de la rutina prefirió las incertidumbres del viaje; a la estabilidad de la casa, el cansancio del camino; a la seguridad de una religiosidad tranquila, el riesgo de una fe que se pone en juego, haciéndose don de amor para el otro”.

Finalmente, Maruska resalta que vivir esta experiencia ha sido posible gracias a que su marido pudo quedarse en casa cuidando de sus tres hijos pequeños.