El Papa deja Eslovaquia: Fin del viaje apostólico

El avión papal ya vuela hacia Roma

El Papa deja Eslovaquia: Fin del viaje apostólico
El Papa se despide de Eslovaquia en el aeropuerto de Bratislava, 15 septiembre 2021 © Vatican Media
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En torno a las 13:30 de hoy (hora local y de Roma), 15 de septiembre de 2021, el Papa Francisco ha llegado al aeropuerto internacional para regresar a Roma, poniendo fin así a su 34º viaje apostólico internacional a Budapest, Hungría, y Eslovaquia.

El Papa se despide de Eslovaquia en el aeropuerto de Bratislava, 15 septiembre 2021 © Vatican Media

Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en el aeródromo fue recibido por la presidenta de la República, Zuzana Čaputová, a la entrada de la Sala VIP, donde ha tenido lugar un encuentro privado de unos minutos. Tras atravesar la Guardia de Honor y el saludo de las delegaciones, el Santo Padre ha sido el último en subir al avión A320 de Alitalia, que ha despegado a las 13:48.

Telegrama a presidenta de Eslovaquia

Inmediatamente después de su salida en avión de Bratislava, el Santo Padre envió el siguiente mensaje telegráfico a la presidenta de la República de Eslovaquia, la señora Zuzana Čaputová. “Al partir de Eslovaquia al término de mi viaje apostólico, deseo expresar mi profunda gratitud a su excelencia y al pueblo eslovaco por su generosa acogida y hospitalidad. Renovando la seguridad de mis oraciones por la paz y el bienestar de la nación, invoco sobre todos vosotros las abundantes bendiciones de Dios”, se lee en el texto.


34º viaje apostólico de Francisco

El Papa se despide de Eslovaquia en el aeropuerto de Bratislava, 15 septiembre 2021 © Vatican Media

Así ha finalizado el 34ª viaje apostólico de Francisco, que ha tenido como destinos Budapest, Hungría, para la clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional y Eslovaquia, país en el que ha visitado Bratislava, Košice, Prešov y Šaštin.

En total, el Papa ha pronunciado 12 alocuciones, entre discursos, saludos y homilías. Los temas principales de esta peregrinación han sido el martirio y la represión, pero también la misión evangelizadora, tal como la enseñaron los apóstoles eslavos Cirilo y Metodio, así como el diálogo ecuménico e interreligioso y las cuestiones europeas. Asimismo, según la intención del Santo Padre, la Adoración Eucarística marcó la parada en Hungría, mientras que en Eslovaquia lo ha sido la peregrinación en oración a Nuestra Señora de los Siete Dolores.

Budapest

Misa de clausura del Congreso Eucarístico en Budapest El Papa en la explanada de santuario nacional de Šaštín © Vatican Media

En Budapest, Su Santidad se reunió con el presidente de la República l presidente de la República, János Áder, y el primer ministro, Viktor Orbán. También mantuvo un encuentro con los obispos húngaros, y, ante un pasado eclesial marcado por el martirio, señaló que es preciso “mantener siempre juntas, en la vida de la Iglesia, estas dos realidades: custodiar el pasado y mirar al futuro”. En su discurso a los representantes del Consejo Ecuménico de las Iglesias y algunas comunidades judías en Hungría, llamó a la unidad a estos líderes religiosos.

El acto principal en Budapest fue la Misa de clausura del Congreso Eucarístico el domingo 12 de septiembre. En su homilía, el Pontífice reflexionó expuso que “caminar en pos de Jesús”, “es ir adelante por la vida con su misma confianza, la de ser hijos amados de Dios. Es recorrer el mismo camino del Maestro, que vino a servir y no a ser servido (cf. Mc 10,45). Es dirigir cada día nuestros pasos al encuentro del hermano. Hacia allí nos lleva la Eucaristía, a sentirnos un solo Cuerpo, a partirnos por los demás”.

Eslovaquia

El Papa en la explanada de santuario nacional de Šaštín © Vatican Media

Ya en Eslovaquia, el Sucesor de Pedro vivió tanto un encuentro ecuménico con las comunidades cristianas del país, a las que propuso dos sugerencias de unidad y libertad, la contemplación y la acción de caridad con los más pobres; como la comunidad judía con los que afirmó que juntos afirman “la voluntad de seguir en un camino de acercamiento y amistad”.

A los obispos sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos y catequistas eslovacos les animó a “crecer libres de una religiosidad rígida”, y les pidió no ceder “a la tentación de la magnificencia, de la grandeza mundana. La Iglesia debe ser humilde como Jesús, que se despojó de todo, que se hizo pobre para enriquecernos”. Asimismo, en su discurso a las autoridades eslovacas, el Papa Francisco destacó que la historia del país “llama a Eslovaquia a ser un mensaje de paz en el corazón de Europa” y está marcada por la fe, inspirada en las heroicas vidas de los santos hermanos Cirilo y Metodio.

El martes 14 de septiembre el Obispo de Roma se trasladó a la ciudad de Prešov celebró la Divina Liturgia bizantina de San Juan Crisóstomo, una Misa en memoria de los mártires greco-católicos. Francisco también visitó el barrio de Lunik IX en Košice, para compartir con la comunidad gitana, a quienes les repitió las palabras de san Pablo VI: “Ustedes en la Iglesia no están al margen… Ustedes están en el corazón de la Iglesia”. La jornada finalizó en esa misma ciudad con un multitudinario encuentro con los jóvenes eslovacos, a quienes exhortó a amar con responsabilidad y compromiso, a regar las raíces acudiendo a sus padres y abuelos, a recibir el abrazo de la confesión y a abrazar la Cruz con Jesús.

Hoy, tras haber participado en privado de un acto de oración con los obispos eslovacos, el Papa Francisco ha presidido la Santa Misa en la Solemnidad de la Santísima Virgen María de los Siete Dolores, patrona de Eslovaquia, en la explanada del santuario nacional de Šaštin. En su homilía, el Santo Padre ha escrutado la lectura del Evangelio para llamar a mirar a María, “modelo de la fe” que se pone en camino, es profecía y le lleva a la compasión.

Regalos a la Nunciatura

El Santo Padre ha dejado como regalo a la Nunciatura en Eslovaquia, donde se ha alojado estos días en el país, la Medalla Pontificia realizada para el Viaje Apostólico a Eslovaquia. Nuestra Señora de los Siete Dolores, patrona de Eslovaquia, representada en el centro de la medalla, sobre un fondo curvo y texturizado. Detrás de la imagen de la Virgen hay una doble cruz, uno de los símbolos del país. La fecha y el texto referido al viaje apostólico a Eslovaquia están grabados alrededor del borde.

Igualmente, se les ha entregado un mosaico del Escudo del Pontífice. Realizado íntegramente en mosaico mediante la técnica tradicional de corte y colocación manual de cada una de las baldosas de color, este panel representa el escudo de Su Santidad el Papa Francisco.

En la parte superior del escudo papal se encuentra el símbolo de la Compañía de Jesús. Está compuesto por un sol radiante y flameante, que encierra las siglas IHS, y sobre él, una cruz con tres clavos en su base. La sigla IHS se presta a la interpretación de Iesus Hominum Salvator (Jesús, Salvador de la Humanidad), o In Hoc Signo (Vinces), de memoria constantiniana; mientras que posteriormente los jesuitas lo interpretaron como Habemus Iesum Socium (Tenemos a Jesús como compañero) y Societas Iesu humilis (Humilde Sociedad de Jesús).

Además del símbolo de la Compañía de Jesús, hay también una estrella que según la tradición heráldica simboliza la Virgen María, y la flor de nardo, que en la iconografía hispana hace referencia a la castidad de san José.

Con la elección de estos símbolos para su escudo, Francisco ha querido expresar no sólo su particular devoción al Santo Nombre de Jesús y su pertenencia a los jesuitas, sino también su devoción a la Virgen María y a san José, su esposo.

El lema que acompaña al escudo del Papa Francisco –Miserando atque eligendo– rinde en cambio homenaje a la misericordia divina. Está tomado de las homilías de San Bede el Venerable que, comentando el episodio evangélico de la vocación de san Mateo, escribió Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me (Jesús vio a un recaudador de impuestos y, al mirarlo con un sentimiento de amor lo eligió, le dijo: Sígueme).

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