La Iglesia cuenta con 127 nuevos beatos mártires

Ceremonia de Beatificación presidida por el cardenal Semeraro en Córdoba, España

Iglesia 127 beatos mártires
Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires, 16 oct. 2021, Córdoba, España © Diócesis de Córdoba

La Iglesia cuenta desde el 16 de octubre de 2021 con 127 beatos mártires más inscritos en el Martirologio romano. La Santa Iglesia Catedral de Córdoba, España, acogió en la mañana de ese día la ceremonia de beatificación del sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires.

En sus palabras después del Ángelus del 17 de octubre de 2021, el Papa Francisco apuntó: “Ayer en Córdoba, España, fueron beatificados el sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, asesinados por odio a la fe durante la violenta persecución religiosa de los años 30 en España. Su fidelidad nos da la fuerza a todos nosotros, especialmente a los cristianos perseguidos en diferentes partes del mundo, la fuerza de testimoniar con valentía el Evangelio. ¡Un aplauso a los nuevos beatos!”.

Ceremonia de Beatificación en Córdoba

De acuerdo a una nota de la diócesis de Córdoba, a las 11 de la mañana, más de 3 mil personas se concentraron en las naves de la catedral cordobesa junto a casi 200 sacerdotes y una veintena de arzobispos y obispos para participar en la ceremonia de Beatificación de Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de la Diócesis.

La celebración fue presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos y delegado pontificio para la Beatificación de estos mártires del siglo XX. En ella partició, además, el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza.

De acuerdo a la misma fuente, tras la lectura del Decreto Pontificio para la Beatificación de los mártires, sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos por parte del cardenal, un gran aplauso de los asistentes irrumpió en la Santa Iglesia Catedral al descubrirse el tapiz, al tiempo que el coro interpretaba el Aleluya de Händel, el canto de alabanza. En ese momento, procesionó la urna con las reliquias de los nuevos beatos. El obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González pronunció unas palabras de agradecimiento al delegado pontificio para esta Beatificación.

En su alocución, el prelado expresó que la Iglesia de Córdoba “da gracias al Sucesor de Pedro, su Santidad el Papa Francisco, por la Beatificación de los siervos de Dios Juan Elías Medina y 126 compañeros”. A continuación, el prelado recibió la Carta Apostólica y se entonó el Gloria.

Homilía del cardenal

El cardenal Marcello Semeraro comenzó su homilía recordando el amor de Dios, “el amor misericordioso con el cual nos ha elegido”. “En el odio del mundo, hay como celos y envidia de quien ha perdido su presa; de quien ha visto como se la robaban. Este es entonces el doble compromiso que la palabra del Señor quiere suscitar en nuestra voluntad: la toma de distancia del ‘mundo’, que aquí indica todos los que prefieren las tinieblas a la luz, el error a la verdad, el odio al amor; y después, también, la atención a no dejarse seducir por la nostalgia del pecado”, expresó el purpurado para recordar que el escenario abierto con el anuncio del odio del mundo es, además, “exactamente el contrario de la otra palabra confortante y llena de promesas”.

Asimismo, destacó que no todas las dificultades y contrariedades son, pues, “odio del mundo, sino solo la violencia que se abate sobre nosotros porque somos del Señor”.

En el día en el que la Iglesia ha declarado beatos a estos mártires, explicó que se trata de una ocasión para contemplar que “es un grupo que nos pone delante una variedad de perfiles humanos, una riqueza y profundidad de espiritualidad, a veces también con profundas raíces en las ciencias teológicas, expresadas en la multiplicidad de las experiencias cotidianas, antes de alcanzar la cima del martirio que sella con su sangre toda la existencia”.

“Estamos delante de una visión de la historia cuya memoria podrá convertirse en un lugar de evangelización dentro de contextos secularizados. Es el testimonio de una Iglesia circumdata varietate. Es como la explosión de la Pentecostés, la realización de la profecía de Joel. El Espíritu Santo irrumpe sobre todos”, añadió.

Agradecimiento del obispo de Córdoba

Antes de finalizar la celebración, el obispo de Córdoba, retomó la palabra para agradecer al Santo Padre en nombre de la ciudad, del presbiterio, de los fieles y en el suyo propio, esta Beatificación. Un gran aplauso sonó en las naves del templo donde, como manifestó el prelado, “celebramos con inmenso gozo la Beatificación de los 127 mártires, donde la Iglesia se alegra con los mejores de entre sus hijos que son, por tanto, los que alcanzaron con un amor más grande la gloria del cielo”.

“El amor de Cristo ha revolucionado profundamente la historia, transformando el suplicio de la cruz en cauce de redención. La tortura de los mártires ha producido entre nosotros un amor más grande y hoy constatamos una vez más que la vida cristiana es cauce de humanización, reconciliación y de paz para los pueblos”, aseguró.

Monseñor Fernández mostró su gratitud especialmente a Francisco por haber inscrito a los mártires cordobeses en el elenco de los beatos de la Iglesia, así como al Cardenal, la Congregación para las Causas de los Santos y todos los que han hecho posible llegar a la Beatificación. “La Causa que un día inició el actual arzobispo emérito de Sevilla ha llegado a feliz término, esperemos ahora un milagro y que nos veamos en Roma muy pronto”, apuntó el obispo de Córdoba deseando que estos mártires se conviertan en “semilla del Evangelio”.