Jueves Santo, institución de la Eucaristía

Día del amor fraterno

Jueves Santo comentario Alejandro Vázquez
Momento del Lavatorio de pies en el Jueves Santo © Cathopic

D. Alejandro Vázquez-Dodero ofrece un artículo sobre la solemnidad del Jueves Santo de hoy 1 de abril de 2021, inicio del Triduo Pascual en el que se rememora la institución de la Eucaristía.

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Institución de la Eucaristía

La máxima significación de los denominados días santos se despliega al inicio del Triduo Pascual, en la Misa vespertina o “Misa in coena domini”. Triduo Pascual que comprende el jueves, viernes y sábado santos.

Ya en el siglo IV la Iglesia en Jerusalén contaba con una celebración eucarística en la que se conmemoraba la Última Cena, momento en que el Señor instituye el sacramento de la Santísima Eucaristía. Esa fiesta inmediatamente se trasladó desde Jerusalén a multitud de iglesias en Occidente.

La celebración del Jueves Santo tiene su centro en la institución de tal sacramento, en el que se descubre la máxima actitud de amor de Cristo a su Iglesia. El mismo Jesús instituye el sacramento de la Eucaristía en la Última Cena –o primer Jueves Santo– al mandarnos hacer eso en memoria suya, según recordamos en cada Misa.

La Eucaristía es un sacramento sacrificial, que recuerda la nueva alianza entre Dios y los hombres, consumada en la Cruz de Cristo. Pero es memorial, no simple recuerdo, o sea que cada Eucaristía, cada celebración de la Santa Misa realiza verdadera y completamente la salvación del hombre o apertura del Cielo para su salvación. A través de la celebración del sacramento, el pasado –la muerte de Cristo crucificado en el Calvario hace veintiún siglos– se hace accesible el presente –la vida de la Iglesia– por medio de la celebración.

La Eucaristía nos da ejemplo de un Cristo que se entrega, para que podamos hacerlo realidad en nuestras vidas. De otro lado, es anuncio de la muerte del Señor hasta que vuelva definitivamente en su anunciada segunda venida, cuando se acabe este mundo nuestro.

Institución del Orden Sacerdotal

El Jueves Santo se celebra también la institución del sacramento del Orden Sacerdotal. Es la gran conmemoración del sacerdocio inaugurado por el mismo Cristo, sumo y eterno sacerdote.


Por la mañana del Jueves Santo se celebra la Misa Crismal en las catedrales, en la que el obispo, acompañado de su clero, consagra el santo crisma y bendice los óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Esto viene unido a la celebración del sacramento del Orden, pues ese santo crisma y óleos sagrados servirán al presbiterado para administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos, y al Obispo la Confirmación.

Día del amor fraterno

Por último, el Jueves Santo se celebra el amor fraterno. Tanto el sacrificio eucarístico –muerte o entrega total de Cristo renovada en cada Misa– como la institución del Orden Sacerdotal, atienden a ese compromiso de amor al que debe aspirar el hombre en la tierra. 

De hecho, el lavatorio de los pies, en plena celebración de la Misa vespertina de la Cena del Señor, en un gesto propio del Jueves Santo cuya intención es conmemorar el momento en que Jesús lavó los pies a sus discípulos durante la Última Cena. Así invitó a la Humanidad entera a darse, a servir, a amar entregándose, sintiéndonos todos hermanos en Cristo.

Vivir mejor el Jueves Santo

 Evidentemente, dado que este Jueves Santo aún nos encontraremos en tiempo de pandemia, el mejor modo de vivirlo será respetar cívica y solidariamente las posibles medidas prudenciales higiénicas y de aforo que deban observarse.

En primer lugar, podríamos tratar mejor a Jesús Eucaristía, agradeciéndole que se haya quedado con nosotros en ese augusto sacramento. Un modo concreto será adorarle y acompañarle en los popularmente denominados “Monumentos”: significan la reserva de la Eucaristía en cada templo tras la celebración de la Cena del Señor.

Dado que es el día de la institución del Orden Sacerdotal, podremos rezar especialmente por la persona e intenciones del Santo Padre y el clero universal.

Por último, para demostrar que queremos querer a los demás, viviremos ese amor fraterno teniendo especiales detalles de cariño y delicadeza con el prójimo, de modo particular con quienes nos cueste más tratar o hayamos reñido o tenido algún desencuentro que aún merezca una cura de amor caritativo.