“Monasterio en ruta”, una peregrinación de jóvenes en Providencia

Entrevista a Eugenio Bujalance, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Lucena

“Monasterio en ruta”, una peregrinación de jóvenes en Providencia
Peregrinos de 'Monasterio en Ruta' © Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena
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El sacerdote Eugenio Bujalance es párroco de Nuestra Señora del Carmen de Lucena, en Córdoba, España. En una entrevista con Exaudi, ha contado su última experiencia de verano, acompañar con la Providencia a 14 jóvenes a una peregrinación que ellos mismos han acuñado como “Monasterio en ruta”.

Se trata de una iniciativa comenzada hace tres años por el anterior párroco, que vio la “necesidad de poner en marcha la atención hacia los jóvenes como una urgencia pastoral”, una consigna hecha desde hace tiempo por monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, que animó a “trabajar y evangelizar por medio del ocio y del tiempo libre” para encontrarse con los más jóvenes, “un campo nuevo de pastoral, que aún hoy estamos descubriendo”, señala Eugenio.

“Disfrutar de unos días de vacaciones, con Dios de por medio, quizás sea la novedad de esta necesidad pastoral y de esta iniciativa concreta que se viene trabajando con los jóvenes de la parroquia. La idea surgió haciendo una ruta, poniéndolo todo en manos de la providencia. Poco a poco se le va dando forma, y de la misma manera que este año no ha sido igual que los dos anteriores, el año que viene tenemos la certeza de que el Señor nos volverá a sorprender de nuevo”, expresa el sacerdote.


Monasterio Ruta peregrinación Providencia
© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

También indica que el primer año, con esta premisa de ponerlo todo en manos de la providencia, se llegó hasta Lourdes. Y el curso pasado se hizo una ruta por lugares marianos en España, como Covadonga, pasando luego por Fátima. ¿Por qué “Monasterio en ruta”? Eugenio aclara que es el nombre que le han dado este año, aunque “quizás venga para quedarse, no por el nombre sino por lo que en sí la realidad interna nos ha regalado, íbamos divididos como un auténtico monasterio, abad, prior, ecónomo, despensero, sereno…de esta manera todos asumimos una responsabilidad y a la vez nos ayudaba a comprender cómo funciona un monasterio por dentro”.

Testimonio de los jóvenes

Pilar Cabrera, de 25 años, que ya lleva tres años peregrinando con la parroquia, cuenta a Exaudi que “después de esta semana tan increíble, resulta difícil quedarte con algún momento que te haya marcado”. El vivir de la Providencia, indica, “es algo que todo el mundo tiene que experimentar”. Visitar conventos y monasterios ha sido una “novedad” para el grupo, y comparte que, si tuviera que destacar algo de toda la peregrinación, sería una frase que les dijo una hermana de María Stella Matutina: “Qué maravilloso es viajar a la providencia”, pero, apunta Pilar, sobre todo “cuando visitas conventos y monasterios, porque allá donde hay una comunidad cristiana, sabes que siempre va a estar tu comunidad, tu familia, que te va a acoger con los brazos abiertos”.

Ángel, de 21 años, seminarista de tercer curso y natural de Lucena, manifiesta que la peregrinación ha sido para él un “auténtico encuentro cara a cara con Cristo, unos días verdaderamente llenos de los regalos de Dios”. Dice que han ido viendo cómo el Señor ha ido haciendo milagros constantemente, en la confesión de gente que llevaba años sin confesarse o la participación de los sacramentos, en la adoración al Santísimo…y cómo les iba proveyendo de todo lo que necesitaban en cada momento. Y también añade: “Nos ha regalado la riqueza de la Iglesia, desde la comunidad de Stella Matutina, Verbum Spei, los franciscanos, Iesu Communio, hemos visto esa vocación a la vida consagrada, y también el Señor nos ha regalado el testimonio de muchos sacerdotes”.

© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

Alberto, de 28 años, relata que han podido “conocer otras realidades de la Iglesia que no son tan conocidas, como es la vida religiosa y contemplativa”. Para ello, continúa, han intentado “vivir su vida, como en un monasterio”, y han podido conocer desde dentro la experiencia que viven los hermanos religiosos: “Hemos rezado, comido y trabajado como uno más de ellos”. Asegura que se han sentido “como en casa en cualquiera de los sitios que Dios nos ha puesto en nuestro camino”. Y concluye diciendo que este viaje “ha supuesto un antes y un después para muchos de nosotros”, que han sido unos “afortunados de ver la mano de Dios claramente en cada uno de los pasos que hemos dado”.

Por último, Beatriz, de 24 años, afirma a Exaudi que iba a la peregrinación de este verano sin expectativas con el objetivo de ir dejándose “sorprender por el Señor y mirarlo con ojos nuevos”. En el viaje ha descubierto “una alegría inmensa que venía de Jesucristo y de la Eucaristía diaria”, lo que le ha acompañado durante el viaje y también en la vuelta a la rutina. “Además, el tema que íbamos reflexionando en esta peregrinación era la amistad, entre nosotros y con Dios. Aunque ya conocía a la mayoría de los integrantes del grupo, he podido ver una amistad verdadera cimentada en Jesús en la que impera el perdón y la ayuda desinteresada cuando hacen falta”, enfatiza.

A continuación, lee la entrevista íntegra al párroco de Nuestra Señora del Carmen de Lucena.

© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

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Exaudi: ¿Por qué la vida contemplativa y no otra realidad? ¿Por qué decidiste esto?

Eugenio: Este año el Señor nos inspiró la necesidad de conocer un poco más la vida religiosa, ya que del grupo de jóvenes han salido ya un seminarista y una religiosa, y quizás sea dentro de las vocaciones la vida contemplativa la más desconocida para ellos, a día de hoy.

Exaudi: ¿Cuál es la experiencia que has tenido en esta peregrinación con los jóvenes?

Eugenio Bujalance: Llego a esta conclusión: Hacen “falta más como ellos”, son nuestro testigo, nuestro eslabón. Me he sentido interpelado todo el tiempo, pues creo que el sacerdote tiene que estar en constante conversión, para que, entre otras cosas, los jóvenes no se alejen de Dios. No deja de ser un reto, el poder llorar con ellos, y reír cuando toca reír, en definitiva, no ser indiferente a sus retos, miedos y preocupaciones. 

Exaudi: ¿Qué es lo que destacarías de ellos?

Eugenio: Dice san Juan Bosco: “Amad a los jóvenes y ellos aprenderán a amar aquello que vosotros queráis que amen”. Con estas palabras definiría la experiencia con los jóvenes. Voy aprendiendo conforme uno va trabajando la pastoral juvenil. Si queremos acercarles a Dios, primero nosotros tenemos que acercarnos a ellos, a sus cosas, sus inquietudes, hacer ese esfuerzo por comprenderlos en todas y cada una de sus realidades, su lenguaje, su manera de ser…. incluso su forma de rezar, por ejemplo, cuando hacemos la adoración suelen sentarse en el suelo, y no será por bancos (risas). Con este ejemplo tan tonto, creo que es necesario que acojamos todo lo que viene de ellos, porque, desde su juventud, a veces son ellos los que nos evangelizan. 

Monasterio Ruta peregrinación Providencia
© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

Exaudi: Hablas mucho de la Providencia. ¿Qué supone para ti como responsable del grupo?

Eugenio: Creo que a todos nos cuesta aceptar la voluntad de Dios. En medio de esta sociedad tan técnica y autosuficiente, el cristiano no puede perder nunca la visión ni la perspectiva donde Dios siempre te da aquello que necesitas, y que a su vez es lo mejor para ti. Siempre provee. Esto no es fácil, mucho menos para un joven. Creo que además hemos descubierto en estos días que la providencia no es pedir, sino dar gracias y acoger con generosidad aquello que el Señor nos da. 

Exaudi: ¿Les prohíbes pedir comida o alojamiento? Explícanoslo.

Eugenio: No es que se prohíba pedir, me explico. Viajamos con un presupuesto limitado, que evidentemente no daría para hacer todo lo que hemos hecho. Ponemos nuestra ruta en manos del Señor, porque tenemos conciencia de que por medio de estas experiencias también Él nos habla. No se puede programar o buscar un sitio concreto, pero esto no quita el llamar a la puerta: “Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá” (Mt 7, 7-12). En medio de la ruta hemos buscado, llamado y pedido en alguna que otra puerta, y no se abrió, porque también eso es providencia, y en otros momentos el Señor nos ha ido abriendo otras, ha atendido esa necesidad porque seguramente era lo mejor para nosotros. 

Exaudi: ¿Cómo se vive el sentido del sufrimiento en esta peregrinación?

Eugenio: El sentido del sufrimiento en esta peregrinación es una oportunidad para seguir creciendo, porque dejarlo todo en manos de la providencia a veces por desgracia implica que uno no acepte o no le guste aquello que el Señor le da, incluso cuando eres tú el que se lo ha pedido. Nos ha pasado que le pedíamos un suelo para dormir o comida, y cuando llegaba hacíamos de la providencia un problema: Hay suelo pero no hay ducha, hay ducha pero el agua es fría, la comida de hoy es la misma que la de ayer…A veces no hemos sido generosos a la hora de acoger, y hemos tenido que hacer un acto de humildad y ver en todo esto una oportunidad que Dios nos da para descubrir qué cosas de nuestra vida deben de cambiar.

© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

Exaudi: ¿Cómo ha sido la acogida en los monasterios? ¿Qué tal los hermanos religiosos?

Eugenio: Los religiosos que nos han ido acogiendo, junto con algún sacerdote que también nos abrió las puertas de sus casa, han sido un alto en el camino para descubrir la riqueza de la Iglesia y la suerte que tenemos de saber que allí donde hay una comunidad cristiana el cristiano tiene una casa, un amigo.

Desde la primera eucaristía me sorprendió que los jóvenes rezaran por todas las comunidades religiosas y personas que nos íbamos a encontrar en nuestro camino. Su testimonio y conocer su vida y su importancia para la Iglesia ha ido suscitando en los jóvenes muchísimos interrogantes, entre ellos el de qué sería de la Iglesia sin la vida religiosa.

Exaudi: Has pedido a los jóvenes que reflexionen sobre la amistad, la “suprema forma de amor”. ¿Qué frutos has visto con esto?

Eugenio: Jesucristo es imagen del rostro misericordioso del Padre y modelo de los cristianos, y en Él hemos comprendido lo que significa la definición de lo que es un amigo. De hecho, Él mismo nos dice “vosotros sois mis amigos” o “ya no os llamo siervos sino amigos”. Hemos comprendido que la amistad tiene un precio incalculable en todas y cada una de sus dimensiones, y que a veces confundimos amistad con aquello que no lo es. La amistad busca siempre el bien del otro. En una sociedad donde a veces llamamos amigo a cualquiera, hemos comprendido que la amistad implica fortaleza, decisión, sacrificio, aceptar al otro, generosidad y tiempo. 

© Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lucena

Exaudi: ¿El año que viene más?

Eugenio: El año que viene más donde Dios quiera y como Él quiera. Por eso nos gustaría pedir oraciones a todos los lectores de Exaudi, por la pastoral juvenil y nuestros jóvenes. Que sepamos escucharles y acompañarles para que sepamos darles el protagonismo que necesitan, para que transformen las estructuras sociales y eclesiales con la frescura de la juventud que les caracteriza.

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