Nicaragua: Inicia novena en honor a Concepción de María

Se celebra entre el 28 de noviembre y el 8 de diciembre

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Basílica de la Inmaculada Concepción de María © Cristhian Josué Alvarenga López

La Purísima es una fiesta a la Virgen María que se celebra entre el 28 de noviembre y el 8 de diciembre. El día 7 es la culminación, con “La Gritería”, la festividad más popular del año para la mayoría de los nicaragüenses, su inicio se da con el rezo de la tradicional novena en honor a la Inmaculada Concepción de María, un legado de los Frailes Franciscanos en Nicaragua.

Rezos, unidad y caridad

“De un polo a otro polo venid gentes y rendid honor y gloria a la Inmaculada Concepción de María Soberana y augusta Señora Reina de cielos y tierra” se lee en el frontis de la basílica de la Inmaculada Concepción de María en El Viejo, Chinandega al occidente de Nicaragua, lugar de mayor peregrinación por ser el custodio de la patrona de Nicaragua.

En el primer día de su novenario, transmitido por los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal, el señor canónigo de la catedral de León, Jaime Ramos, dijo que “hay que ser como María, siendo humildes, amables, y teniendo en cuenta siempre la caridad”.

Por su parte, en la catedral de Granada, el obispo Jorge Solorzano, presidió la solemne bajada de la “Conchita” , como se le conoce a la Inmaculada Concepción, patrona de esta diócesis y que este año cumple 300 años de patronazgo, “quiero invitar a las familias católicas a que recemos la novena, hoy se fortalece la iglesia doméstica, familia creyente que se reúne en casa y se cultiva la fe con la oración”.

Por su parte Monseñor Carlos Herrera, obispo de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, dijo que “es tiempo de vivir en fraternidad, para estar en constante discernimiento y en comunión con Dios”.

Nicaragua Consagrada a la Virgen

La historia de este país centroamericano está cargada de un profundo amor a la Inmaculada Concepción de María. En las crisis políticas y sociales que la sociedad ha vivido la presencia de la virgen ha estado siempre.

El 28 de noviembre del año 1982 fue la primera consagración de Nicaragua al Inmaculado Corazón de María, en las vísperas de la Novena de la Purísima (la Inmaculada Concepción). En ese año el país vivía una guerra civil, que según datos de organismos de Derechos Humanos dejó más de 50.000 muertos.

En ese momento el episcopado publicaba una fervorosa carta pastoral en la que reafirmaba que “contemplando a María, las familias nicaragüenses se ‘fortalezcan con la fuerza de Dios, que supera todo lo que las debilita, destroza o no les permite ser verdadero ambiente de vida y amor’ (cf. Juan Pablo II, Jasna Góra, 5 de junio de 1979)”.

36 años después, en 2018, el arzobispo y cardenal Leopoldo Brenes, junto a su obispo auxiliar, Mons. Silvio Báez, renovaron dicha consagración en la plazoleta de la catedral de Managua.

“Que Nicaragua, tu pueblo amado, sea capaz de encontrar caminos de tolerancia y de comunión, de fraternidad y de paz. Que los nicaragüenses podamos construir un futuro digno para todos, en donde la diversidad sea una riqueza y en donde podamos construir la paz como fruto de la justicia”, expresaron.

Un amor que crece

Actualmente Nicaragua vive un Jubileo Mariano, esta vez en ocasión de la visita de la Imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima, una replica llegada desde el Santuario de Fátima en Portugal.

La imagen peregrina ha visitado las diócesis de Jinotega, Matagalpa, Estelí, León, Juigalpa y Granada, la Conferencia Episcopal prevé culminar la peregrinación en Julio del próximo año 2022.