Obispos de Paraguay: Urgencia del liderazgo de laicos en evangelización

Carta pastoral con motivo de la celebración del Año de los Laicos (2022) en el país

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Año del Laicado 2022, Paraguay © CEP

Los obispos de Paraguay ven urgente el liderazgo de los laicos para que “nuestra evangelización sea eficaz”. Así lo han expresado en su carta pastoral difundida por el propio episcopado con motivo del Año de los Laicos que la Iglesia local, que se celebrará en 2022, después del Año de la Palabra y del Año de la Eucaristía.

Se trata de un documento dirigido a sacerdotes y demás ministros de la Iglesia, a los agentes de Pastoral, a los miembros de movimientos, Institutos de Vida Consagrada y a todas las asociaciones de vida cristiana, a los fieles de todas las diócesis y al público en general.

En la carta pastoral, publicada en la fiesta de la Sagrada Familia, invitan a todos los laicos junto con el Papa Francisco a “no permanecer indiferentes a los asuntos públicos, ni a retirarse a las iglesias, ni a esperar directivas e instrucciones eclesiásticas para luchar por la justicia y por formas más humanas vida para todos”.

Año de los Laicos: Un tiempo “de gracia”

En el texto, los prelados, dirigiéndose a la Iglesia entera “como pueblo”, recuerdan las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, sobre “el gusto espiritual de ser pueblo”. La palabra “laicos”, explican, “proviene de una palabra griega que significa ‘del pueblo’, lo que recuerda la definición de la Iglesia del Vaticano II como Pueblo de Dios, llamado a ser siempre uno en la Comunión”.

El Año del Laicado, se lee en el texto, se da en “coincidencia con un gran tiempo de gracia (Kairós) un tiempo favorable” (Cf. 2 Corintios 6,2) para toda la Iglesia. Se trata del acontecimiento de la Asamblea Eclesial de América Latina y del Caribe y del inicio del Sínodo sobre la Sinodalidad (2021-2023) en su etapa de escucha y consulta al Pueblo de Dios. Sinodalidad significa ‘caminar juntos’ como Pueblo de Dios, laicos, pastores, comunidades religiosas, y abierto a todos”.

Los bautizados, hijos e hijas de Dios, que van “caminando juntos” en la escucha de la Palabra, el discernimiento y la misión, expresan la vocación cristiana que nos identifica. La sinodalidad es una actitud de todo el pueblo que busca la conversión y la renovación mediante una apertura radical en la escucha y la inclusión de todos. A esto nos llama el Espíritu en este tiempo de gracia.

El mensaje transmitido por los obispos también habla sobre la identidad de los laicos a partir de las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia: “Los laicos pertenecen al mismo tiempo a la Iglesia y a la sociedad civil y, a través de su presencia en la vida pública, la Iglesia se hace presente en el mundo”, reiteran, y resaltan también que “la vocación del laicado es santificar el ambiente e impregnarlo de Evangelio”.

Una Iglesia que “toca las heridas de nuestro pueblo”

De este modo, “no tienen miedo de caminar por las calles, de entrar en todos los rincones de la sociedad, de llegar a las afueras de la ciudad, de tocar las heridas de nuestro pueblo…Esta es la Iglesia de Dios que se remanga para encontrarse con el otro, sin juzgarlo, sin condenarlo, sino extendiendo la mano para sostenerlo, para acompañar su vida”, remarcan.

Asimismo, el episcopado destaca el compromiso de “evangelizar el mundo” ya que “toda la Iglesia, como pueblo de Dios, está comprometida con el Reino, pero la Iglesia necesita sobre todo laicos comprometidos con la santificación del mundo, que se santifiquen en el mundo”. Así, “la fe nos inspira a seguir proclamando el Evangelio sin desanimarnos y a mantener el compromiso de construir el Reino de Dios: predicamos a un Cristo crucificado, por eso el compromiso del cristiano es vivir crucificado por el mundo, para salvar al mundo”, agrega.

Comunión, participación y misión

En sus palabras, los prelados también subrayan la importancia de “la comunión, la participación y la misión”, y de “trabajar juntos, clero y laicos, cada uno en su espacio, con espíritu sinodal, en diálogo, “buscando juntos lo que Dios quiere”.  Igualmente, apuntan que “el clericalismo nos aleja del sentido pleno de la comunión de la Iglesia, rica en ministerios y carismas, todos al servicio de la única misión”.

La misiva también ahonda en “algunos desafíos pastorales de nuestros días, proponiendo puntos de reflexión como el paso del conocimiento a la experiencia (discipulado y misión); la dimensión sociopolítica; la formación permanente; la familia; y la acogida del Sínodo”.

Acompañar la formación de cristianos comprometidos

“Los cristianos que Cristo necesita para nuestra realidad de hoy deben encarnar valores y resaltar virtudes que contribuyan a la comunión, el diálogo, la fraternidad, la bondad y la casa común”, escriben los obispos al final de la carta. De este modo, renuevan el compromiso de “continuar acompañando la formación de cristianos comprometidos y buenos ciudadanos en la Iglesia y en la sociedad paraguaya, que asuman con alegría el desafío de ser discípulos misioneros del Señor”.

Además, los obispos paraguayos sostienen que “los laicos católicos deben ser discípulos misioneros del Señor. Han de ir y anunciar la Buena Nueva a nuestro pueblo; transformar su familia, su lugar de trabajo; participar en la vida pública…Son la levadura en la masa e iluminan con el testimonio de su vida las sombras del pecado que atentan contra la dignidad de los más pequeños, los pobres y los vulnerables de nuestra sociedad”.