¿Por qué sigo siendo católico a pesar de los escándalos?
No se deja a Jesús por culpa de Judas
Hoy quiero responder públicamente a algo que muchas personas me preguntan en privado:
“Padre, ¿por qué hay tanto escándalo en la Iglesia?”
Y yo les devuelvo otra pregunta:
¿Sigues siendo católico después de todos los escándalos en la Iglesia?
Mi respuesta es clara: ¡Por supuesto!
No se deja a Jesús por culpa de Judas.
No escandalizar, no escandalizarse
Lo primero que quiero decir es que ojalá ninguno de nosotros sea piedra de escándalo. ¡Ay de aquel que escandaliza! Todos podemos caer, equivocarnos, cometer errores que afecten a otros. Por eso, debemos vivir con humildad y responsabilidad.
Pero también es cierto que vivimos rodeados de personas que buscan escándalos, que se indignan antes de comprobar los hechos, que consumen rumores como si fueran verdades. Algunos no habrían seguido ni dos días a Cristo si hubieran vivido en su tiempo.
Sí, hay escándalos verdaderos y muy tristes, especialmente cuando provienen de lo más alto de la jerarquía. Hemos atravesado un periodo oscuro, como aquel que se recordará dentro de 80 años por los abusos cometidos durante décadas. Es una tragedia que no debe minimizarse.
Ni Pedro ni Judas fueron el centro
No olvidemos que también en los inicios de la Iglesia hubo escándalos:
-
Judas traicionó y se ahorcó.
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Pedro, la piedra sobre la que Cristo edificó su Iglesia, lo negó.
-
Todos los apóstoles corrieron.
María Magdalena, Susana y otras mujeres que no negaron a Jesús podrían haberse sentido superiores. Incluso María, la Madre de Jesús, podría haberse escandalizado. Pero no. Ella pensó en cómo levantar a Pedro, cómo hacer volver a los otros diez. Se preguntó cómo Judas no pudo comprender la misericordia de su Hijo.
Mientras hay vida, hay esperanza.
Judas podría haberse arrepentido. Hizo lo único que no debía hacer: perder la esperanza.
No te suicides en tu alma
Queridos hermanos, no se suiciden en su alma ni en su corazón. Que nadie nos robe la fe con sus errores. Si vemos escándalos, recemos, pidamos por la conversión de los culpables, intentemos reparar el daño, busquemos el diálogo y la sanación.
Somos un cuerpo místico. Cuando una parte sufre, todo el cuerpo sufre. La Iglesia no es una institución fundada por hombres hace 500 o 200 años. La Iglesia Católica es la única fundada por Cristo.
Muchos se escandalizaron de Judas y, en lugar de rezar y buscar la unidad, dividieron la Iglesia. ¿El resultado? Iglesias vacías en Europa. Iglesias fundadas por hombres, no por Cristo.
Jesús dijo en la Última Cena:
“Padre, que todos sean uno como tú y yo somos uno.”
¿Nos escandalizamos de los Doce?
¿Vamos a escandalizarnos de los Doce? Todos fallaron, todos huyeron.
Incluso San Juan, “el discípulo amado”, salió corriendo.
Y si yo hubiera estado allí, muy probablemente habría hecho lo mismo.
Por eso, queridos hermanos, yo sigo en la Iglesia, hasta el último día de mi vida —por la gracia de Dios—, para aportar mi humildad, mi respeto, mi oración y mi sacrificio.
Hagamos todo el bien que podamos
No abandonemos la barca. La Iglesia necesita de nosotros.
Hagamos todo el bien que podamos.
Que Dios los bendiga siempre.

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