Sant’Egidio: Europa no puede dar la espalda a los migrantes que mueren de hambre y sed

Actuar con urgencia y encontrar soluciones

Las tragedias en el mar son todas terribles, pero no todas son iguales. Los de estos días, con la muerte de algunos niños y de sus padres por hambre y sed, hablan de una verdadera tortura que sufren las víctimas inocentes de situaciones insoportables que les obligan a huir de su propio país: guerras, catástrofes medioambientales, terrorismo, negación de un futuro habitable. Cada vez peor porque los viajes son cada vez más difíciles y arriesgados, las rutas más largas y complicadas para esperar sobrevivir. Es inaceptable que los inmigrantes que salen del Líbano se dirijan a la lejana Italia, porque las fronteras europeas más cercanas están prohibidas.

Europa no puede dar la espalda a los migrantes que mueren de hambre y sed, hacer como si no pasara nada, aceptar estos hechos como algo «normal», casi un precio a pagar por seguir engañándose a sí misma de que el problema no nos afecta también a nosotros. En cambio, hay que actuar con urgencia: salvar, en primer lugar, en el mar, sin culparse entre los Estados por el control de las aguas territoriales. Pero también hay que encontrar soluciones, que pasan por el modelo de corredor humanitario (que combina la acogida con la integración), las cuotas de reasentamiento para los refugiados que solicitan asilo y la entrada regular por motivos de trabajo (que la economía italiana necesita imperiosamente).

Quedarse de brazos cruzados no sólo es culpable, sino que perjudica a todos porque devora el futuro de nuestro continente, que creemos que puede y debe encontrar la energía para reaccionar ante tanta inhumanidad.


Roma, 13 de septiembre de 2022