Terapia de edición genética para enfermedades cardíacas hereditarias: minimizar el riesgo

Importancia de la bioética en investigación

Copyright Pexels
Copyright Pexels

Cuando una persona joven muere de un ataque al corazón, con frecuencia es debido a que heredó una mutación en el ADN que produce la enfermedad del músculo cardíaco. Según refiere la revista Science ( https://www.science.org/content/article/u-k-charity-gives-36-million-boost-gene-editing-inherited-heart-diseases ), la Fundación Británica del Corazón anunció recientemente una concesión de 30 millones de libras esterlinas (36 millones de dólares) durante 5 años a un equipo internacional para el desarrollo de terapias de edición genética para estas mortales dolencias. El proyecto, que ha sido llamado CureHeart, fue elegido al competir con otras propuestas que pugnaban por lograr el financiamiento de un trabajo de investigación en patologías cardíacas.

Los métodos de edición genética han progresado bastante, especialmente mediante el sistema CRISPR. «Realmente brindan oportunidades para combatir… las enfermedades cardiovasculares de manera diferente», dijo la directora ejecutiva de la Fundación Británica del Corazón, Charmaine Griffiths, en una conferencia de prensa.

El premio se otorga para el estudio de las cardiomiopatías genéticas. Estas patologías afectan a una de cada 250 personas. El riesgo de ataques e insuficiencia cardíacos se da en ellos y en sus parientes. “Las miocardiopatías realmente persiguen a las familias”, a menudo durante generaciones, dice Hugh Watkins, cardiólogo de la Universidad de Oxford y líder de CureHeart.

Como se conoce una gran cantidad de mutaciones que provocan estas patologías, se podría considerar que la terapia génica puede aliviarlas, sin embargo, los investigadores deben afrontar grandes retos pues algunos genes defectuosos son muy grandes, por lo que no se pueden trasladar mediante virus. Por otro lado, los científicos podrían tener necesidad de corregir una sola hebra de ADN, lo que lleva a eliminar la herramienta CRISPR clásica que efectúa la edición cortando ambas hebras de ADN. Para esquivar estas dificultades el proyecto CureHeart implementará sistemas que reparen pequeños errores de una sola base en una sola copia de un gen, así como fórmulas que alteran el ADN regulador que controla el gen. «El silenciamiento será más fácil», dice la codirectora Christine Seidman, investigadora de genética cardiovascular en el Hospital Brigham and Women’s y la Escuela de Medicina de Harvard. Sin embargo, impulsar la producción de una proteína grande «requerirá muchos más trucos moleculares». Los científicos son optimistas gracias al reciente logro en la reparación de células cardíacas y de otros tejidos en ratones que sufren de progeria, una patología que produce envejecimiento prematuro.

La revista Nature informa de los llamados tratamientos de edición de bases con los primeros ensayos clínicos para tratar la enfermedad de células falciformes o regular el colesterol (https://www.nature.com/articles/d41586-022-01951-1 ) Estas pruebas deben informar de sus resultados en 2023. “Es muy emocionante que comiencen los primeros ensayos clínicos, con CRISPR-Cas9 y ahora también con la edición básica”, dice Gerald Schwank, quien estudia el uso de la edición del genoma para tratar enfermedades en la Universidad de Zúrich, Suiza. «Tenemos mucho que aprender.»


Mediante CRISPR-Cas9, la enzima Cas9 rompe ambas cadenas de ADN en el lugar en que se editará el genoma. La célula repara el ADN uniendo las hebras, pero en ocasiones se producen errores, lo que conlleva una serie de cambios en la secuencia genética por cada proceso de edición. En cambio, la llamada edición de bases ensambla una proteína Cas9, que corta solamente una de las hebras del ADN, con otra enzima que transforma una base del genoma en otra. Cas9 se encarga de llevar a la enzima que edita al lugar correcto y ésta interviene dando lugar a una sola edición. Este grado de precisión induce a pensar que se logren técnicas más fiables y seguras para las terapias génicas.

La propuesta consiste en producir sistemas que eliminen en lo posible el riesgo y se dirijan a un tipo determinado de mutación, para que se puedan realizar ensayos clínicos con algunas pocas terapias posibles, que estén terminadas para las primeras pruebas luego de 5 años.

Además de la British Heart Foundation, en el Reino Unido también hay otras instituciones como el Cancer Research UK que también financia equipos para afrontar otros retos en el campo de la investigación.

El trabajo de investigación es un deber ético porque, aunque no siempre beneficia a los sujetos de investigación participantes en un determinado protocolo, permite adquirir conocimiento generalizable que servirá, entre otras cosas, para la curación o el alivio de diferentes enfermedades. La bioética en investigación nos lleva a respetar y cuidar a los sujetos (personas humanas) que colaboran para el descubrimiento de nuevos fármacos o terapias, tomando en consideración el balance entre los riesgos y los posibles beneficios del trabajo experimental. Como la terapia génica ha presentado anteriormente problemas graves en su aplicación, es lógico que se priorice la seguridad de los procedimientos que se van a ensayar, de ahí la demora en las pruebas.