Vivir el Adviento: Segundo Domingo

Monición litúrgica y oración universal

Vivir Adviento Segundo domingo
Corona de Adviento © Cathopic. Carlos Daniel

El padre Héctor Giovanni Sandoval Moreno, delegado para la Pastoral Litúrgica en la arquidiócesis de Ibagué, Colombia, ofrece esta monición litúrgica y oración universal para vivir mejor el segundo Domingo de Adviento.

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Entrada: En este domingo encontramos la impresionante figura de Juan el Bautista y su mensaje de conversión para prepararnos en este Adviento a la venida definitiva del Señor. Que nuestra participación en esta Eucaristía nos anime a compartir con nuestros hermanos y así sintiéndonos familia de Dios, procuremos vivir en la unidad.

Corona de Adviento: Deseamos, Señor,  con esta segunda luz que encendemos, que intensifiques el resplandor de tu rostro para los que viven en tinieblas y en sombras de muerte. Que la Luz de tu presencia, alumbrada en nuestras vidas, nos haga percibir nuestras orgullosas altiveces y nuestros abismos de pecado. Equilibra y allana nuestras vidas, Señor, y haznos caminos de acceso hacia Ti  para los hombres en destierro,  alejados de Ti y de los hermanos. Señor, para que seamos contigo  luz atrayente y seductora, ¡Ven, Señor, Jesús!

Lecturas: Juan Bautista nos llama al desierto, a salir de las ocupaciones que no nos dejan escuchar a Dios, para emprender un camino de conversión exigente y radical, en vistas a recibir al Esperado de las naciones y ser dignos de Él.

Ofrendas: Unamos al pan y al vino, que se depositan sobre el altar, nuestra vida llena de gozos y esperanzas, de tristezas y de alegrías.

Comunión: Al que esperamos en la segunda venida es el mismo que vino en la historia y se quedó en la Eucaristía. Comulguemos con él.

Oración Universal

Queridos hermanos:  Con gozo por la cercanía de Dios, despojémonos de cuanto nos esclaviza y aleja de Él, y pidámosle que nos ayude a preparar la llegada del Mesías Salvador a nuestras vidas. Digamos todos: Señor, te lo pedimos con fe

  1. Para que en la Iglesia todos podamos reconocer el rostro de Dios, que sale a nuestro encuentro con una oferta incondicional de salvación y libertad. Oremos.
  2. Para que el Espíritu del Salvador que viene a traernos la verdadera paz, la derrame en los corazones y pueblos que viven la angustia de la guerra, el odio o la desesperación. Oremos.
  3. Para que todos los cristianos trabajemos con alegría en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa, viviendo a plenitud el mensaje del Señor y esperanzados por su venida. Oremos.
  4. Para que la proximidad del nacimiento del Mesías sensibilice a todos los que peregrinamos en nuestras respectivas diócesis, nos anime a compartir lo que somos y tenemos, en la búsqueda de la unidad. Oremos.