Vivir enamorado

Santa Teresa de Calcuta: “El amor crece con los sacrificios”

(C) Pexels
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¿Has considerado alguna vez si te gustaría vivir siempre enamorado? ¿Qué te parecería poder vivir enamorado el resto de tus días? Si la idea te resulta atractiva, te propongo un trato.

En primer lugar establezcamos los términos. ¿Cuánto estás dispuesto a pagar? Te estoy ofreciendo la posibilidad de vivir cada uno de los días del resto de tu vida enamorado, ¿Cuánto dinero crees que vale?

NO te pregunto cuánto puedes pagar, lo más probable, si lo piensas bien, es que no tengas la cantidad suficiente para cerrar el trato, pero olvídate de si puedes o no puedes, solo dime ¿Cuánto crees que vale la opción de vivir enamorado el resto de tus días?

Probablemente hayas llegado a una cantidad global, a una cifra total por el trato, y lo más seguro es que sea o bien “cero” o bien una cifra astronómica, lo que hace que nos manejemos en un plano demasiado abstracto. Bajemos a un terreno más concreto, pensemos en una cifra diaria.

¿Cuánto pagarías cada día por vivirlo enamorado hasta la médula?, pero ojo, el trato no permite vuelta atrás, si lo aceptas tendrás que pagarlo cada día. NO vale decir con el tiempo “ya me cansé”, o “me rindo”. El trato es vitalicio. Y recuerda que no quiero saber cuánto puedes pagar, sino cuánto crees que debe costar.

¿Cuánto cada día?, ¿ya lo sabes?, ¿ya tienes la cifra?, bien. Ahora permíteme que le dé la vuelta al trato.

NO te voy a pedir que me pagues esa cifra, tranquilo, te la voy a pagar YO.

¿No está mal, no? Cada día te voy a pagar esa la cifra que has pensado y además vas a vivir enamorado. El trato no puede ser mejor. Seguramente estarás pensando que hay trampa. NO, no hay trampa. Pero queda por establecer qué vas a hacer tú en este trato.

Si yo te voy a pagar esa cantidad que tú has decidido, lo que tú consideras que vale estar enamorado cada día de tu vida, tú tendrás que hacer algo a cambio.

¿Qué harías tú por ese dinero? ¿Qué estás dispuesto a hacer por una cantidad así?

Si yo te pago ese dinero, ¿aceptarías a no ir al gimnasio, o no ir al pádel cuando él o ella te pida que te quedes en casa?, ¿aceptarías pasar todo el día sin poner mala cara, intentando hacer la vida superagradable a todos los que están cerca de ti?, por esa cantidad, ¿harías lo que te pide la persona de quien quieres vivir enamorado sin protestar?, si yo te pago eso que tú dices que cuesta económicamente vivir enamorado ¿estarías dispuesto a dejar de llevar cuentas de todo lo que la persona de quien quieres vivir enamorado deja de hacer por ti?

Si tu respuesta es que sí, que por ese dinero estarías dispuesto a hacer lo que fuera ¡HAZLO!

Yo naturalmente no te voy a dar un céntimo. Pero eres tú quien has puesto un valor económico a “vivir enamorado cada día del resto de mi vida”, y tú has pensado que por ese dinero estás dispuesto a hacer lo que sea. Pues HAZLO.

Si no estás dispuesto a hacerlo porque no hay dinero de por medio, entonces tú no quieres vivir enamorado cada día, tú quieres el dinero.

¿O es que tú quieres vivir enamorado cada día de tu vida, pero no hacer nada para que eso ocurra? Que sea porque sí.

O quizá estás dispuesto a vivir enamorado cada día, siempre y cuando la otra persona haga lo que tú quieres: que te dé los mimitos que tanto te gustan, “que aprecie todo lo que yo hago”, que te escuche cuando necesitas hablar, que sepa dejarte “tu espacio”, que tenga detalles, etc.


En tal caso estás dispuesto a vivir enamorado solo si recibes algo a cambio.

Mi trato consiste en que TÚ vivas enamorado cada día de tu vida, no en ser correspondido ni que la otra persona se comporte de manera recíproca. Para eso no hay trato ni dinero posible.

Tampoco he dicho en ningún momento que vayas a ser feliz. Si logras vivir enamorado cada día lo más probable es que tengas muchísimos momentos de felicidad, pero también tendrás momentos de sufrimiento.

Y sin duda, esto sí lo puedo garantizar, tendrás que hacer muchos sacrificios.

Ya nos lo enseño Santa Teresa de Calcuta: “El amor crece con los sacrificios”.

Si no estás dispuesto a hacer sacrificios, no estás en absoluto dispuesto a vivir enamorado.

Mira, no hay dinero en el mundo que pague vivir enamorado cada día de la vida. NO HAY DINERO. Es lo más maravilloso que puede sucederte, pero no ocurre porque sí.

Si pretendes vivir enamorado cada día sin hacer nada, más pronto que tarde dirás “ya no siento lo mismo”, o incluso “ya no siento nada”.

¡Pues claro! Si es que el amor no es simplemente un sentimiento (¡Gracias a Dios!). Es una decisión que se debe poner en acción. Pero no un día, sino todos los días. Cada día.

Si para vivir enamorado necesitas que la otra persona te corresponda, o se comporte como tú deseas, o esté a la altura de TUS criterios, o si crees que va a suceder porque un día dijiste “sí, quiero”, perdona que te diga que eres muy inmaduro. Pero mucho.

Vivir enamorado cada día depende de ti. Solo de ti. De lo que tu hagas, de cuánto te entregues. Cuanto más te entregues, más enamorado vas a vivir. Si además sabes acoger la entrega del otro – sin esperarla, sin juzgar si se entrega mucho o poco, sin ponerle ni un pero, entonces prepárate a tener muchísimos momentos de felicidad.

¿Quieres vivir enamorado cada día? Lleva las cuentas de lo que tú no das y deja de llevarle las cuentas a la otra persona de lo que no entrega como a ti te gustaría.

Lamento no poder llegar a un trato contigo. Ni tu ni yo tenemos el dinero necesario. Ni todo el dinero de los que salen en la lista de la revista Forbes podría lograrlo. Pero puedes hacer un trato contigo mismo: puedes decidir vivir enamorado cada día de tu vida, y entregarte por completo apreciando cada gesto, cada mirada, cada cosa que haga la persona que tanto amas (sea mucho o sea poco) como lo que es, un don. Funciona.