Opus Dei: Todo lo que debes saber sobre ‘Ad charisma tuendum’

Análisis completo para entender las claves

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El prelado del Opus Dei en Galicia, España, verano de 2022 © Oficina de Comunicación del Opus Dei

En este artículo ofrecemos las claves para entender el Motu proprio Ad charisma tuendum, sobre el carisma del Opus Dei, que ha generado dudas y comentarios variados en los últimos meses. Aquí todo lo que tienes que saber.

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El 22 de julio de 2022, el Papa Francisco emitió Ad charisma tuendum, un Motu proprio para la Prelatura del Opus Dei, que literalmente significa “salvaguardar el carisma”.

En este documento, surgido 40 años después de la Constitución Apostólica Ut sit, con la que Juan Pablo II erigió la Prelatura del Opus Dei, se introducen algunas modificaciones para “salvaguardar el carisma” y “promover la acción evangelizadora que sus miembros llevan a cabo en el mundo”, así como para adaptarse a la normativa fijada por la reciente Constitución Apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia romana.

Los cambios

De este modo, a partir del 4 de agosto de 2022, el Papa ordenó la transferencia de competencias para la Prelatura del antiguo Dicasterio para los Obispos al Dicasterio para el Clero, al cual el prelado presentará cada año un informe acerca de la situación de la Prelatura y del desarrollo de su trabajo apostólico.

Igualmente se establece que el prelado ya no será obispo, esto es, investido del orden episcopal, y se le concede el uso del título de protonotario apostólico supernumerario con el título de reverendo monseñor. Con ello, apunta el texto, “se desea reforzar la convicción de que, para la protección del don peculiar del Espíritu, es necesaria una forma de gobierno basada más en el carisma que en la autoridad jerárquica”.

Estas variaciones han generado múltiples comentarios, no solo por parte de personas dentro de la Iglesia, miembros del Opus Dei o medios de comunicación especializados en información eclesiástica, sino también por parte de los medios generalistas, que incluso han querido interpretarlo como una “degradación” de la Prelatura por parte del Santo Padre.

Palabras del prelado del Opus Dei

Sobre todo esto, lo primero que es preciso anotar es que monseñor Fernando Ocáriz, actual prelado del Opus Dei, comunicó inmediatamente en un mensaje a sus hijos e hijas que, efectivamente, Ad charisma tuendum supone “una concreción de la decisión del Santo Padre de encuadrar la figura de las prelaturas personales en el Dicasterio del Clero”, que “acepta filialmente”.

Asimismo, pidió a sus miembros “que esta invitación del Santo Padre resonara con fuerza en cada una y en cada uno”, pues, “es una ocasión para profundizar en el espíritu que el Señor infundió en nuestro fundador y para compartirlo con muchas personas en el ambiente familiar, laboral y social”.

Por otro lado, recordó que “la ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para la guía del Opus Dei” y que “la voluntad del Papa de subrayar ahora la dimensión carismática de la Obra nos invita a reforzar el ambiente de familia, de cariño y confianza: el prelado ha de ser guía, pero, ante todo, padre”.

No cambia la sustancia de la Prelatura

También cabe mencionar que en el mensaje del prelado del Opus Dei a propósito de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium’, que ya incluía la transferencia de competencias al Dicasterio del Clero, Mons. Ocáriz indicó: “Cambia el interlocutor ordinario con la Santa Sede (muchos de los asuntos que la Prelatura trata habitualmente con la Curia romana tienen relación con su presbiterio), pero no se modifica en nada la sustancia de la Prelatura del Opus Dei, formada por laicos y sacerdotes, mujeres y hombres, como se establece en los Estatutos que la Sede Apostólica dio a la Obra”.

Además, en este sentido, la página web oficial de la Prelatura aclara en un artículo con preguntas y respuestas sobre el Motu proprio que el cambio explicitado “se sitúa en las relaciones de la Prelatura con la Santa Sede” y “no introduce directamente modificaciones en el régimen de la Prelatura, ni en las relaciones de las autoridades de la Prelatura con los obispos”. Al mismo tiempo que “prevé que el Opus Dei proponga una adecuación de los Estatutos a las concretas indicaciones del Motu proprio”.

Por su parte, Mons. Juan Ignacio Arrieta, secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y miembro del Opus Dei, en una entrevista con Exaudi (cuya lectura se recomienda), evidenció que “las transferencias de competencias entre dicasterios de la Curia son frecuentísimas, siempre buscando una mejor gestión administrativa, que a veces se logra y a veces no, pero sin modificar la naturaleza teológica o canónica de las instituciones”.

En el caso de las prelaturas, añade, “pasa igual, que siguen siendo prelaturas, con las mismas normas que las definen como elemento de la estructura de la Iglesia, aunque dependan de un Dicasterio distinto de antes”. Por eso, “la transferencia de competencias tampoco modifica en nada la estructura y funcionamiento del Opus Dei (…)”.


Por todo ello, se puede concluir que la llegada de Ad charisma tuendum no supone un cambio en la “sustancia” del Opus Dei ni en la vida diaria de sus miembros y continúa intacta su finalidad de “contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia”, concretamente, difundiendo “una profunda toma de conciencia de la llamada universal a la santidad y del valor santificador del trabajo ordinario”.

La decisión del Papa Francisco

En segundo lugar, es preciso tener en cuenta que el Pontífice toma este tipo de decisiones basadas en trabajos profundos realizados por el Vaticano, que ha estado estudiando las prelaturas personales y la relación entre los dones jerárquicos y los carismáticos.

Así, como el propio Francisco describe en el texto del Motu proprio, esta resolución se ha desarrollado “en armonía con el testimonio del fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer, y con las enseñanzas de la eclesiología conciliar sobre las prelaturas personales”.

San Josemaría Escrivá nunca fue obispo

Al hablar del fundador, resulta destacable el hecho de que el propio san Josemaría nunca fue obispo y que, en consecuencia, un rasgo del carisma original es que el prelado no sea obispo.

Tal y como señala el Dr. Raúl Nidoy, doctor en teología y director de Comunicación del Opus Dei en Filipinas, en un artículo de su blog sobre este tema: “Siempre he oído de los anteriores prelados lo que ha dicho el actual: ‘la ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para la dirección del Opus Dei’. Recordemos: El fundador no fue obispo, y es el modelo para todas los futuros directores del Opus Dei sobre cómo han de liderar. El beato Álvaro, su más fiel sucesor, quiso incluso dimitir ‘si se consideraba necesario que el prelado fuera obispo’, hasta que fue convencido por san Juan Pablo II (Ver Javier Medina, Álvaro del Portillo, Rialp). Esto implica que nunca escuchó a san Josemaría -la persona que recibió el carisma- esperar que los futuros prelados fueran obispos”. Por ende, matiza el teólogo, “esta es una característica del carisma que el Papa quiere proteger”.

Algo que sí predicó a lo largo de toda su vida san Josemaría es precisamente el amor a la Iglesia y la fidelidad al Sucesor de Pedro, manifestando en múltiples ocasiones: “La única ambición, el único deseo del Opus Dei y de cada uno de sus hijos es servir a la Iglesia”.

El prelado, parte de la familia pontificia y de la jerarquía

Por otra parte, como explica la página de la Prelatura en sus preguntas y respuestas, el hecho de que al prelado se le designe como “protonotario apostólico supernumerario” es “un título honorífico y un tratamiento que, reafirmando la condición secular -que es central en el carisma del Opus Dei-, le une de modo especial al Santo Padre, como parte de la llamada ‘familia pontificia’. Se dice ‘supernumerario’, para distinguirlo de quienes son notarios en la Santa Sede”.

A pesar del énfasis en el aspecto carismático de la Obra, el prelado del Opus Dei, nombrado por Su Santidad, seguirá siendo un sacerdote y, por tanto, no deja de pertenecer a la jerarquía eclesiástica, ya que como se recoge en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) el sacerdocio ministerial o jerárquico es de los obispos y presbíteros (1547).

La jerarquía está ordenada a la santidad en la Iglesia

En este sentido, remitimos de nuevo al artículo del Dr. Nidoy, en el que destaca que la jerarquía está totalmente ordenada a la santidad en la Iglesia, subrayando “lo que enseña el Catecismo: María es más importante que Pedro; la santidad es más importante que la jerarquía. ‘La dimensión ‘mariana’ de la Iglesia precede a la ‘petrina’”. Por eso “la estructura de la Iglesia está totalmente ordenada a la santidad de los miembros de Cristo” (CIC 773). El poder y la autoridad están al servicio de lo que Cristo llama ‘lo único necesario’: una relación que une con él. Lo más importante para la Iglesia es que todos los cristianos se conviertan en santos, personas centradas en Jesús. Lo más importante es la humildad, la sencillez y el ser-para-mí de María. El ama de casa de Nazaret vivió sin ninguna ‘gloria humana’ para que toda la gloria fuera para Dios”.

Este, continúa el teólogo, “es el ideal que san Josemaría dijo que es el diseño de Dios para el Opus Dei -un punto que puso en los Estatutos del Opus Dei- (89. § 1)”. Dicho número de los Estatutos determina lo siguiente: “Todos los fieles de la Prelatura amen y fomenten la humildad no solo personal, sino también colectiva; por tanto, nunca busquen la gloria del Opus Dei; es más, tengan esto profundamente grabado en el alma: la mayor gloria del Opus Dei es vivir sin gloria humana”.

Después de leer el Motu proprio completo y tener en cuenta todas estas consideraciones, puede concluirse que ciertamente el Santo Padre Francisco conoce y valora el carisma del Opus Dei que san Josemaría fundó (difundir la llamada a la santidad en el mundo a través de la santificación del trabajo y de los compromisos familiares y sociales, servir a la Iglesia y el carácter familiar de la Obra).

Reforzar el verdadero ambiente de familia

Por tanto, volviendo de nuevo a las palabras del actual prelado, especialmente para los miembros del Opus Dei, la llegada de Ad charisma tuendum debe acogerse como una “ocasión para profundizar en el espíritu que el Señor infundió en nuestro fundador y para compartirlo con muchas personas en el ambiente familiar, laboral y social”. Esto, continúa Mons. Ocáriz, “invita a reforzar el ambiente de familia, de cariño y confianza: el prelado ha de ser guía, pero, ante todo, padre”, en definitiva, anima a todos a quererse más.

“El Opus Dei no es ni una asociación, ni una peña de amigos, ni una orden religiosa; es una familia. La dificultad que a veces se encuentra para comprender esto se basa en que no se trata de una ‘familia’ en sentido alegórico o figurado, sino de una familia en sentido real y esencial; una familia espiritual, ciertamente (puesto que no está basada en unos ‘lazos de sangre’, sino en una espiritualidad común, consecuencia de la vocación divina), pero familia al fin y al cabo: una familia en el sentido real de la palabra, puesto que los llamados son hombres de carne y hueso, unidos por el Espíritu Santo, que mantienen entre sí una lealtad y fidelidad naturales (como entre personas de una misma familia de sangre), llenas de cariño y de confianza”, detalla el artículo “El Opus Dei es familia” de la web oficial de la Obra.

Todos, con Pedro, a Jesús por María

De igual forma, recordemos que san Josemaría manifestaba que sus 3 grandes amores eran: Jesucristo, María Santísima y el Romano Pontífice y lo sintetizaba en esta frase en latín, “Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam”, que puede traducirse así: todos unidos con el Papa, por el amor a Jesús, a través del camino seguro de la Virgen María.