Papa Francisco: Mayo, mes de María, Rosario por la Paz

Palabras del Santo Padre después de la oración mariana

Regina Coeli 1 mayo 2022 © Vatican Media
Regina Coeli 1 mayo 2022 © Vatican Media

“Hoy comienza el mes dedicado a la Madre de Dios. Quisiera invitar a todos los fieles y comunidades a rezar el Rosario por la paz todos los días de mayo”, dijo hoy el Papa Francisco tras el rezo del Regina Coeli de este domingo, 1 de mayo de 2022, con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

“Mi pensamiento va inmediatamente a la ciudad ucraniana de Mariúpol, “ciudad de María”, bárbaramente bombardeada y destruida. Una vez más, y desde aquí, renuevo el llamamiento de que se establezcan corredores humanitarios seguros para las personas atrapadas en la acería de esa ciudad”. Lamentó el Papa.  “Sufro y lloro pensando en los sufrimientos de la población ucraniana y en particular de los más débiles, los ancianos y los niños. Llegan Incluso terribles noticias de niños expulsados y deportados”

A continuación, siguen las palabras del Papa después del Regina Coeli, ofrecidas por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

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Palabras del Papa

¡Queridos hermanos y hermanas!

Ayer, en Milán, fueron beatificados don Mario Ciceri y Armida Barelli. El primero era un vicepárroco de campo; se dedicaba a rezar y confesar, visitaba a los enfermos y estaba con los muchachos del oratorio, como educador manso y guía seguro. Un luminoso ejemplo de pastor. Armida Barelli fue fundadora y animadora de la Juventud Femenina de Acción Católica. Viajó por toda Italia para llamar a las muchachas y a las jóvenes al compromiso eclesial y civil. Colaboró con el padre Gemelli para dar vida a un instituto secular femenino y a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, que justo hoy celebra su jornada anual y que en su honor la ha titulado “Con corazón de mujer” ¡Un aplauso para los nuevos beatos!


Hoy comienza el mes dedicado a la Madre de Dios. Quisiera invitar a todos los fieles y comunidades a rezar el Rosario por la paz todos los días de mayo. Mi pensamiento va inmediatamente a la ciudad ucraniana de Mariúpol, “ciudad de María”, bárbaramente bombardeada y destruida. Una vez más, y desde aquí, renuevo el llamamiento de que se establezcan corredores humanitarios seguros para las personas atrapadas en la acería de esa ciudad. Sufro y lloro pensando en los sufrimientos de la población ucraniana y en particular de los más débiles, los ancianos y los niños. Llegan Incluso terribles noticias de niños expulsados y deportados.

Y mientras asistimos a una macabra regresión de humanidad, me pregunto, junto a tanta gente angustiada, si verdaderamente se está buscando la paz; si existe la voluntad de evitar una continua escalada militar y verbal; si se está haciendo todo lo posible para que callen las armas. Por favor, no nos rindamos a la lógica de la violencia, a la perversa espiral de las armas. ¡Tomemos el camino del diálogo y de la paz! Oremos.

Hoy es la fiesta del trabajo. Que sea un estímulo para renovar el compromiso de que el trabajo sea digno en todas partes y para todos. Y que la voluntad de hacer crecer una economía pacífica venga del mundo del trabajo. Me gustaría recordar a los trabajadores que murieron en accidentes laborales: una tragedia muy extendida, quizás demasiado.

Pasado mañana, 3 de mayo, es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, patrocinado por la Unesco. Rindo homenaje a los periodistas que pagan personalmente su servicio a este derecho. El año pasado en todo el mundo fueron asesinados 47 y más de 350 encarcelados. Un agradecimiento especial a los que, con valentía, nos informan sobre las plagas de la humanidad.

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de Italia y de muchos países. En particular, saludo a los fieles procedentes de España, Portugal y los Estados Unidos de América, así como a la parroquia maronita de Nazaret y a la de Santa Rita de Varsovia. Saludo al coro “Jubilate” de Conselve y a los alumnos de Mascalucia. Un pensamiento especial a la Asociación “Meter”, que desde hace muchos años lucha contra la violencia y los abusos a menores, siempre poniéndose del lado de los más pequeños. Y un saludo también para los muchachos de la Inmaculada.

¡Feliz domingo a todos! Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto.