Amigos de Yakro: voluntariado en Costa de Marfil

Primer y segundo día

Nuestra primera jornada en Yamoussoukro y N’Debo ha sido un regalo del Cielo.

El cansancio peleaba con la ilusión por darnos a los más abandonados.

El pueblo llevaba mucho tiempo aguardándonos para recibirnos y hacernos sentir cuánto nos agradecen lo que hacemos. Ha sido una fiesta de cariño y humildad.

Hemos asistido juntos, marfileños y españoles (y Michael) a la celebración de la Santa Misa. Música sacra africana, bailes y mucho recogimiento. Nos invade la felicidad de abrazar la universalidad y la maternidad de la Iglesia.

Tras la Misa, hemos repartido la comida a los niños. Nos anunciaron que vendrían unos 140 cada día, pero hoy ya había unos trescientos… Podéis imaginar lo que hemos pensado: que ninguno se quede sin comer (tiramos de nuestra comida si hace falta), y que no deje de entrar dinero en la campaña _ ¿Me invitas a comer?_

Hemos acabado el día con una clase sobre los trabajos que iniciamos mañana.

Agotados, felices y sabiéndonos útiles para nuestros hermanos más pobres.

Aquí tenéis un rápido paseo entre algunos grupos de niños (por edades) para la comida. Localizamos a los que se quedan pasivos (como derrotados) ante los alimentos, y los tomamos uno a uno para ayudarles a comer. Tripitas hinchadas por hambre, cuerpecitos livianos faltos de proteínas, y en casi todos ellos esa alegría de los niños que cautiva el corazón por su inocente transparencia.

Al acabar la Santa Misa ayer, pasamos un rato largo bailando con nuestros anfitriones.

 

Nuestro segundo día ha sido una bendición de trabajo sin parar.

El equipo que prepara el desayuno y los bocadillos de media mañana estaba en marcha a las 6.30 h. A partir de ahí, no hemos parado.

Tras un sencillo desayuno, hemos salido dispuestos a dar lo mejor. Ha sido una jornada para aprender los oficios necesarios. Los chicos no se han reservado.


Todos procuramos cuidar de los demás. Los trabajos menos simpáticos siempre tienen voluntarios de sobra para ser acometidos (esa batalla tan estratégica en la educación de los hijos).

Yakro 52 es una escuela de generosidad. Lo que contemplan nuestros ojos en N’Debo abre nuestros corazones a la entrega personal a los demás.

Pienso que empieza a resonar en cada corazón esa pregunta que compromete la propia existencia y que interpela toda vida: ¿qué tipo persona quiero ser? Y ¿en qué tipo de persona no quiero acabar convirtiéndome?.

Aquí los postureos y esas apariencias de “excepcionalidad personal o profesional” que solo esconden egoísmos y codicia perfumados resultan ridículos. Aquí cada mirada interpela ¿vas a seguir siendo la misma persona que hasta ahora, o vas a atreverte a abrir los ojos?

Hoy hemos cargado bloques (muchos), producido mortero, enfoscado metros de pared, triturado cascotes, montado andamios, trazando líneas de la nueva iglesia, cortado ferralla para mallazo, etc. Han sido muchas tareas que también podríamos hacer en Madrid, salvo por una circunstancia: aquí nos damos a unas familias que no reciben nada, que no nos pueden pagar y que no tienen las coberturas que conocemos en occidente. Eso abre los ojos a un modo cristiano de captar la realidad.

Ayer no os conté que la sencillísima procesión del Corpus nos llenó de fuerzas el alma.

Disculpad las horas de estas crónicas. Vamos dos horas por detrás, y el día está lleno. Cuando los chicos se retiran a descansar pienso en vosotros en casa, preguntándoos si estará bien. Y por eso os escribo. No dejéis de ayudarnos con vuestra oración, y haciendo llegar la campaña ¿Me invitas a comer? a quien pueda y quiera invitar a comer a los niños cuyas caritas veis en las fotos.

Feliz descanso.

 

Galería fotográfica