Felicidad versus Alegría

Un Viaje desde la Antigua Grecia hasta una Experiencia Vivida

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Hace un tiempo escribí tres artículos asociados al tema que hoy quiero volver a compartir. Es que es  amplio y tiene diferentes aristas y por ende también respuestas.

En la antigua Grecia, tanto Aristóteles, que fue discípulo de Platón y este a su vez de Sócrates, ya tocaban el tema de la felicidad.

Aristóteles, decía que la felicidad, no se encuentra en los placeres o sensaciones, tampoco en la riqueza material o el poder; ya que la verdadera felicidad radica en la práctica de las virtudes y la búsqueda de la excelencia moral y ética.

A su vez Platón, indica que son felices las personas que poseen virtudes como la sabiduría, la valentía y la justicia; logrando a través de ellas el bienestar individual y social.

En el caso de Sócrates, quien fue maestro de Platón, nos dice que la felicidad es el último bien del hombre y se logra con la práctica virtuosa, es decir si conoces la verdad y optas libremente en el uso de tu voluntad por practicarla (hábito) esto finalmente se convertirá en virtud.

Estos tres filósofos que tocaron lo relacionado a la felicidad, tienen en común que la misma, no está en la acumulación de bienes materiales, o placeres momentáneos.

Hecha esta breve introducción, paso a compartir una experiencia vivida, hace unas semanas atrás en la localidad de Roque Peréz, provincia de Buenos Aires, a un poco más de 2 horas en auto desde Buenos Aires, capital.

Un grupo de familias católicas, nos invitaron a misionar el 29 de Marzo (viernes Santo), fuimos toda la familia a esta localidad, (misionar, consiste en visitar algunas casas y familias, con el objetivo de conversar acerca del evangelio y las actividades de esos días festivos que se dan en esa localidad en particular).

Tuvimos la oportunidad junto a otras dos familias, de tocar las puerta de tres casas, si bien en todas nos atendieron amablemente, en la primera se disculparon el no atendernos, cosa contraria a lo que sucedió en la segunda y tercera visita.

La segunda familia conformada por Marco y Celina, quienes son personas jubiladas nos abrieron las puertas de su casa y compartimos un poco más de 50 minutos en el jardín. Celina, nos conto que vivían solos en esa casita, que su único hijo era médico radiólogo y ahora trabajaba en esta localidad, tenían un solo nieto y ya tenia ocho años, que era autista y si bien apenas podía comunicarse con ellos, era su dicha y felicidad. Marco a su vez compartió que administraba una de las canchas de pádel que tenía la localidad de Roque Peréz y que algunas veces iba con su nieto al trabajo.

En ese momento, Manu (niño muy observador), hijo de 11 años de una de las dos familias con las que estábamos haciendo esa misión, les preguntó a Marco y Celia, porque las paredes del patio estaban negras como quemadas. Ellos respondieron que hace unos meses su auto, durante una noche se incendió por un cortocircuito. Sin embargo, ambos al unísono dijeron, lo material no importa, nos tenemos mutuamente y estamos con salud.

Al terminar la plática, PachuRicciardi, mamá de Manu, les preguntó si podíamos realizar una breve oración con ellos por lo compartido. Aceptaron e inmediatamente Celia tomó la palabra y agradeció a DIOS, por la oportunidad de conocernos y porque todos tengamos el bien más preciado, la salud y el amor de nuestras familias.

Tres lecciones simples, pero concretas que me dejaron Marco y Celia.

  • La felicidad es profunda, no es como la alegría que es superficial, si bien todo lo que compartieron era duro y difícil de afrontar, eran hechos que suceden y los debes asimilar de forma natural, preguntándote para que suceden y nunca por qué?
  • La felicidad es permanente, no como la alegría que es fugaz, el tener a su nieto todos los días de la semana, no tenía comparación alguna con algún placer momentáneo.
  • La felicidad llena el corazón, pues durante toda la conversación nos transmitieron siempre una sensación de tranquilidad y alegría en su lenguaje vocal y corporal.

A propósito de este tema, San Agustín de Hipona, doctor de la iglesia y uno de los más grandes pensadores del cristianismo decía:  “La felicidad es el perfume que se derrama sobre otros cuando tú les sonríes”

Nadie dice que alcanzar la felicidad es fácil y sencillo. Recuerda que lo valioso cuesta alcanzarlo. Atesoremos y amemos lo que la vida nos ha regalado como padres, pareja, familia, amigos y por suspuesto trabajo. Qué dices, seguimos remando contracorriente…!