El Papa Francisco sobre Benedicto: “He perdido a un padre”

Resumen de las palabras del Santo Padre en la entrevista con AP

Papa Francisco Benedicto padre
Funeral de Benedicto XVI, 5 enero 2023 © Vatican Media

El Papa Francisco ha hablado sobre la reciente muerte de Benedicto XVI: “He perdido a un padre”.

The Associated Press publicó una larga entrevista con el Santo Padre el martes 24 de enero de 2023. A lo largo de la misma, entre otros muchos, se tratan temas como la muerte de Benedicto, la homosexualidad, las relaciones de la Santa Sede con China y el caso de Marko Rupnik, jesuita acusado de abusos.

Benedicto XVI: “He perdido un padre”

Francisco habló sobre la el fallecimiento de Benedicto XVI el pasado 31 de diciembre, manifestando que perdió “a un papá y para mí era una seguridad frente a una duda, pedir el auto e ir hasta el monasterio y preguntar. Yo perdí a un buen compañero”.

Efectivamente, para él, el papa emérito, era como un padre: “Era un sentimiento de veneración. Voy a ser más atrevido. Pese a diez años de diferencia, lo consideraba un abuelo, con la sabiduría del abuelo, ¿no? O sea, una experiencia existencial”.

También recordó cuando lo visitaba, algo que alegraba a Benedicto: “Últimamente las visitas se hicieron difíciles porque él ya hablaba muy bajo, muy bajo. Y tenía que estar sor Birgit (Wansing), que es la secretaria de 40 años que tenía, o Monsignor Gaenswein, que sabían, escuchaban y repetían lo que decía el Papa (…)”.

La última visita “estando él consciente ya dos días antes de morir, un miércoles, cuando me llamaron, me fui para allá. Me miraba a la mano porque no podía hablar y la convivencia fue, yo diría de parte de él, heroica. Porque no es fácil inventar una convivencia así después de mil años. Él fue muy generoso, muy amplio y es verdad que algunos quisieron usarlo y él se defendió todo lo que pudo de eso. Y yo no tengo palabras para calificar la bonhomía de él, ¿no? Es un señor, un señorío de esos a la antigua usanza”.

Respecto a la cuestión de su futurible renuncia, en boca de los medios constantemente, el Pontífice insistió en que, si lo hiciera, se convertiría en “obispo emérito de Roma”. Si renunciara, “me voy a vivir a la casa del Clero de Roma, y punto”.

Homosexualidad

En la entrevista se introdujo el tema de la homosexualidad y el hecho de que en algunos países del mundo aún consideran esta condición humana un delito.

El Sucesor de Pedro remitió nuevamente al Catecismo de la Iglesia Católica, que “dice que las personas de tendencia homosexual tienen que ser acogidas, no tiene que ser marginadas, acompañadas si es que se da un lugar”. Y evocó a sus palabras pronunciadas en otra ocasión: “una familia que tenga un hijo o una hija con tendencia homosexual no tiene que despedirla, tiene que crear el cuadro familiar para que viva en paz”.

Asimismo, el Obispo de Roma cree que “es injusto” que en algunos países se persiga a estas personas y que incluso se les condene a muerte. “Somos todos hijos de Dios y Dios nos quiere como estamos y con la fuerza que luchamos cada uno por nuestra dignidad. El ser homosexual no es un delito. No es un delito. ‘Sí, pero es pecado’. Bueno, primero distingamos pecado por delito. Pero también es pecado la falta de caridad con el prójimo, ¿y vos cómo andás?”, aclaró y planteó.

Además, agregó: “Creo que no hay que discriminar a nadie. Más aún saliendo ya del problema de la homosexualidad, vamos a otro problema (…). Cada hombre y cada mujer tiene que tener una ventana en su vida donde pueda volcar su esperanza y donde pueda ver la dignidad de Dios. Y ser homosexual no es un delito. Es una condición humana”.

Su Santidad sostiene que la Iglesia local en los países en los que las personas homosexuales son perseguidas deben contribuir a la derogación de esas leyes: “Lo que pasa es que son culturas, culturas en un estado, y los obispos de ese lugar, si bien son buenos obispos, forman parte de la cultura y algunos tienen la mente todavía en esa cultura. ¿O no? También el obispo tiene un proceso de conversión. Yo de los obispos de esos lugares no tengo malas informaciones de ninguno, que están abiertos a ayudar no sólo en esto, sino otros problemas”.

“Pero ternura, por favor, ternura, como la tiene Dios con cada uno de nosotros. Volvemos las tres categorías de Dios. Dios tiene tres actitudes: cercanía, misericordia y ternura. Y con esas tres basta, está toda la teología ahí. Dios cercano, que está en la mano mía. Un Dios misericordioso que me perdona tantas veces. Un Dios tierno”, insistió.

China

Otro de los asuntos abordados en la entrevista fue el acuerdo del Vaticano y China para el nombramiento de obispos. El Papa Francisco se encontró recientemente con el cardenal Joseph Zen Ze-kiun, a quien definió como “un viejito encantador”.


El cardenal Zen fue acusado por el gobierno chino de presuntos vínculos con un fondo de ayuda a las personas que se manifestaron a favor de la democracia en la ex colonia británica en 2019. “Él (Zen) está en un proceso que es administrativo, algo así. No entendí mucho qué era, algo así como si a usted la pescan en la calle manejando sin registro, una cosa disciplinar. Y terminada, que le harán pagar una multa y nada más”, expresó el Santo Padre.

Además, contó que el purpurado chino trabaja de capellán en la prisión: “Y se la pasa en la cárcel, todo el día. Es amigo de los guardias comunistas, de los presos. Todos lo reciben bien. Es un hombre de gran simpatía. La parte más peleadora de Zen como que fue desapareciendo. No digo que no esté, está, pero se oculta detrás de esta parte pastoral”.

Sobre el encuentro, el Sucesor de Pedro, comentó: “Estuvimos charlando acá un rato y después vino su secretario (…)”. “Y como los chinos son eternos, habrá que esperar, ¿qué?, varios años todavía para que se vaya, pero no puedo nombrar cardenal allí porque ya son tres cardenales que hay. Uno sucede al otro. El actual arzobispo es muy bueno, de Hong Kong. Es un jesuita muy bueno, muy bueno”.

En cuanto a las relaciones con el país y los pasos que se están dando, el Obispo de Roma indicó: “Para los chinos, el tiempo… Pero vamos dando pasos. Cada caso se mira con lupa. Que no, que sí, se dialoga… Y eso es lo principal, no se rompe el diálogo”. Además, destacó que “tienen gestos de cortesía lindos los chinos también para con nosotros. A veces son un poco cerrados, a veces no”.

Finalmente, el Pontífice explicó que el problema a tener en cuenta en China y es la forma de sus gobiernos: “En China son provincias muy diferentes y a veces con gobiernos diferentes que no se entienden del todo (…)”.  “China es un mundo. Y China… Hay que caminar con paciencia para China. Yo admiro al pueblo chino”, concluyó.

El caso del jesuita Marko Rupnik

Sobre el caso de Marko Rupnik, jesuita acusado de abusos psicológicos y sexuales a religiosas en Eslovenia, el Papa Francisco matizó quecon el adulto vulnerable abusado es lo mismo que si fuera un menor, prácticamente” y que “se está trabajando en eso. Más aún, hay casos, varias partes, que no son menores, pero ‘adultos vulnerables’. Este mundo es muy duro entre las personas necesitadas. Hay casos, que están en juicio, de abuso de personas necesitadas”.

También explicó que él no estuvo inmiscuido en el proceso concreto del Rupnik porque estimó que debía seguir “con el tribunal normal, porque si no se dividen los caminos procesuales, y se embarulla todo. Todo en el mismo canal. O sea que no tuve nada que ver en esto. Lo mandé siempre allá porque había empezado allá, pues que lo terminen allá. Voy a tener que ver si el padre Rupnik apela. Porque ahí sí que tiene que apelar acá, pero no lo ha hecho, no lo ha hecho. Si la apelación va a la Doctrina de la Fe, ahí se hace el Vaticano”.

Al insistir sobre la solución del caso y otros detalles sobre la comunicación realizada por los jesuitas, el Su Santidad reconoció: “Yo esto no lo tengo claro, cómo fue el camino, porque fue el tribunal de la Compañía (de Jesús, ndr). Pero una cosa que tuvo el General de la Compañía, que yo lo alabo, es que la instrucción del proceso, la parte de la instrucción, se la dio al encargado de estas cosas legales de los dominicos. La instrucción la hicieron los dominicos. Con eso no me meto. Eso fue una gran cosa”.

En este tipo de cuestiones relacionadas con el abuso, Francisco expuso que “ayuda mucho distinguir entre el pecado y el delito. Pecados se perdona siempre. Todos somos pecadores. Pero el delito, sí te lo perdono, pero pagás, reparás el delito. Y en eso hay que ser muy claro. Uy, te perdono, no lo hagas más. ¡No, no, no! Ahora reparás y ves el modo de reparar. Y algunos tienen que dejar el estado clerical porque no pueden seguir en una situación pastoral de este tipo”.

Respecto al hecho de que la Congregación de la Doctrina de la Fe haya considerado el caso del padre Marko Rupnik como prescrito (sucedió en la década de 1980), el Papa habló de “cuidar” tanto la presunción de inocencia como la prescripción, que considera “armas legales de garantía”.

“Porque si empezamos a salir de esas garantías, ya la justicia se vuelve muy manipulable”, subrayó. Al mismo tiempo, recalcó que no tolera la prescripción “cuando hay un menor de por medio”: “Eso sí, la levanto enseguida. En este caso no, lo cual no quita que se procese a la persona. Pero fuera de esta acusación que ya prescribió. La prescripción es una garantía”.

Por último, Francisco indicó que todo lo anterior “no quiere decir que nos lavamos las manos del problema. Hay un problema pastoral gravísimo”, pues, “hay miles de caminos para seguir adelante con procesos canónicos, con castigos, reducciones a estado laico, que no tiene porqué seguir este camino de levantar la prescripción”. “Ahora, si hay un menor, la levanto siempre, o con un adulto vulnerable. La levanto siempre”, insistió.

Para él, el caso de este jesuita, “fue una sorpresa, la verdad. Esto, una persona, un artista de este nivel, para mí fue una sorpresa muy grande, y un dolor, porque estas cosas duelen”.

Después el Sucesor de Pedro habló sobre la cuestión de los abusos en general, repasando los avances realizados por el Vaticano en los últimos años y deseando “la transparencia”: “Y con la transparencia viene una cosa muy linda que es la vergüenza. La vergüenza es una gracia. Yo no sé si en inglés se usa, pero en español, cuando una persona no tiene cánones, que se mueve, que hace lo que quiere, es un sinvergüenza, le falta la vergüenza. Y la vergüenza es una gracia. Yo prefiero una Iglesia avergonzada porque descubre sus pecados, que Dios lo perdona. No una Iglesia farisea que esconde su pecado, que Dios no perdona”, matiza.