¿Por qué la Iglesia es “romana”?

Preguntas y respuestas

Por qué Iglesia romana
Vaticano © Cathopic. Luis Ángel Espinosa

¿Por qué la Iglesia es “romana”?, el padre Jairo Yate, sacerdote y juez instructor en la diócesis de Ibagué, Colombia, responde a esta cuestión.

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¿Por qué la Iglesia es “romana”?

El Papa Francisco enseña que la Iglesia es misionera, porque de los apóstoles recibió el mandato de Nuestro Señor de enseñar a todo el mundo. Pero también es apostólica porque está fundada sobre la sucesión de los apóstoles, es decir, sobre quienes el Señor envió (eso quiere decir apóstol: “enviado”) que son los obispos, que enseñan, santifican y dirigen a la Iglesia que les ha sido confiada. Las iglesias “particulares”, es decir, territoriales, son plenamente católicas por su comunión con la Iglesia de Roma que, como dice san Ignacio de Antioquía, preside “en la caridad” a las otras.

¿Cómo pensó Jesucristo su Iglesia?

De acuerdo a los textos de la Sagrada Escritura: El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que Él quiso, eligió a los doce para que viviesen con Él y enviarlos a predicar el Reino de Dios (cf. Marcos., 3,13-19; Mateo., 10,1-42): a estos, Apóstoles (cf. Lucas., 6,13) los fundó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, y puso al frente de ellos, sacándolo de en medio de los mismos, a Pedro (cf. Juan., 21,15-17). A éstos envió Cristo, primero a los hijos de Israel, luego a todas las gentes (cf. Romanos., 1,16), para que con la potestad que les entregaba, hiciesen discípulos suyos a todos los pueblos, los santificasen y gobernasen (cf. Mateo., 28,16-20; Marcos., 16,15; Lucas., 24,45-48; Juan., 20,21-23)

Según la hermenéutica bíblica católica, Jesucristo fundó una comunidad cristiana jerárquicamente organizada y con autoridad, dirigida por los apóstoles, el primero de los cuales era San Pedro. Posteriormente según el libro de los Hechos de los apóstoles, éstos y los primeros seguidores de Jesús estructuraron una Iglesia organizada. El obispo de Roma es sucesor de san Pedro, a quien, según el Evangelio de Lucas, Jesús eligió para la misión de confirmar en la fe a sus compañeros.

¿Qué podemos saber de la vida de San pedro?

Según los escritos bíblicos sabemos que tras la Resurrección de Cristo, los apóstoles realizaron gran cantidad de viajes en su ministerio. Aproximadamente en el año 36 d.C. San Pedro y San Juan van a organizar la Iglesia de Samaria luego de que allí aceptaran la palabra de Dios. (cf. Hechos 8,14).

Algunos datos más…

Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia. Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaúm para unirse a los discípulos de Jesús de Nazaret en los primeros momentos de su predicación. Junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, todos los cuales formaron parte del núcleo originario de los doce apóstoles.

Tras la muerte de Jesús (hacia el año 30 d. C.), san Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de quince años: dirigía las oraciones, respondía a las acusaciones de herejía lanzadas por los rabinos ortodoxos y admitía a los nuevos adeptos (incluidos los primeros no judíos).

Hacia el año 44 fue encarcelado por orden del rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. En esa época, probablemente, su liderazgo fue menos evidente, disputándole la primacía entre los cristianos otros apóstoles, como Pablo o Santiago. Asistió al llamado Concilio de Jerusalén (48 o 49), en el cual apoyó la línea de san Pablo de abrir el cristianismo a los gentiles, frente a quienes lo seguían ligando a la tradición judía.

“Los últimos años de la vida de san Pedro pueden reconstruirse a partir de relatos muy posteriores. Se trasladó a Roma, donde habría ejercido un largo apostolado justificativo de la futura sede del Papado: la Iglesia romana considera a san Pedro el primero de sus papas. Allí fue detenido durante las persecuciones de Nerón contra los cristianos, y murió crucificado. Una tradición poco contrastada sitúa su tumba en la colina del Vaticano, lugar en donde el emperador Constantino hizo levantar en el siglo IV la basílica de San Pedro y San Pablo”.

Sobre la persona de san Pedro, Jesucristo edifica su Iglesia

En Cesarea de Filipo, al nordeste del lago Tiberíades, tuvo lugar el episodio en que San Pedro afirmó la divinidad de Jesús: “Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mat. 16, 16). Jesús juzgó la afirmación como efecto de una iluminación de lo alto y confirió a Pedro la máxima autoridad: “Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado eso la carne y la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos. Y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra, será también desatado en los cielos” (Mateo. 16, 17-19).

¿Dejó algo escrito san Pedro?

En la Sagrada Biblia aparecen las epístolas de san Pedro. El apóstol expone la dignidad del cristiano, la sublimidad de su vocación y la santidad de la vida que debe ser su consecuencia Desde el capítulo 2, 11 al 4, 6, el apóstol recomienda obediencia, paciencia, respeto a la autoridad, amor a los enemigos y concordia entre los hermanos. La tercera y última parte (4, 7-5, 14) contiene instrucciones para una vida pura y santa.

El papa ¿es el obispo de Roma? ¿Qué relación tiene con san Pedro?

El Papa es Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo, Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Arzobispo y Metropolita de la provincia Romana, Soberano del Estado Vaticano, Siervo de los Siervos de Dios.

Cuando Jesucristo instituye su Iglesia, hizo de Simón Pedro, el rudo pescador del lago de Bethsaida en Galilea, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella y lo instituyó pastor del rebaño (Juan. 21, 15-17). El Papa no tiene otro oficio que el de ser depositario de las llaves de la Iglesia y pastor del gran rebaño que forma la Iglesia Católica.

Esta sucesión de personas, desde san Pedro hasta nuestros días, se ha continuado a través de 21 siglos en la persona que todos conocemos como Santo Padre, Papa, o Sumo Pontífice de la Iglesia Universal. San Pedro recibió de Jesucristo este poder de “atar y desatar” y se ha ido transmitiendo a través del tiempo. San Pedro recibió el martirio en la ciudad de Roma, entre los años 64 o 67.  Roma es pues, la ciudad de los Papas.

Al Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, le toca ser el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, tanto de los obispos, como de la comunidad de los fieles. A él le corresponde confirmar en la fe a todos sus hermanos, es decir a todos los católicos. “El Romano Pontífice goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral”. (Catecismo Iglesia Católica n. 891)

¿Por qué el papa, es el sucesor de san Pedro?

Porque Cristo nombró a san Pedro jefe de su Iglesia. Pedro, por voluntad divina estableció su residencia en Roma. Y así, por disposición divina, quien le sucede como Obispo de Roma, le sucede también en el supremo gobierno de la Iglesia.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles “(Lumen Gentium 23). “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad” (Catecismo 882).

El Obispo de la Iglesia Romana, en quien permanece la función que el Señor encomendó singularmente a Pedro, primero entre los Apóstoles, y que había de transmitirle a sus sucesores, es Cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal en la tierra; el cual, por tanto, tiene en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente.” (Código de derecho canónico, canon 331).