Finaliza la vacunación de los más pobres del Vaticano

Ahora se pretende ayudar a los países más necesitados

vacunación pobres Vaticano
Personas sin hogar recibiendo la vacuna © Vatican Media

Con la segunda dosis anti-COVID que se administró el pasado sábado, 29 de mayo de 2021, en el Aula Pablo VI del Vaticano, finaliza la vacunación de los más necesitados y vulnerables, destinatarios de la iniciativa del Papa Francisco de asistir a los pobres frente a la pandemia. Ahora, la Limosnería Apostólica del Papa trata de buscar la manera de ayudar con las vacunas en los países más necesitados del mundo.

Según informó Vatican News, desde el pasado mes de enero, un total de 1.800 personas sin hogar han recibido la vacuna, y los fondos recaudados se entregarán a las nunciaturas de África y Asia. Ya se han donado 350.000 euros a Siria. Al respecto, el cardenal Konrad Krajewski, lismonero de Su Santidad, declaro que “fue un momento de gracia” y volverán a empezar lo más pronto posible, cuando las dosis sean de libre comercio.

Explicando el proceso de vacunación, el purpurado expresó que se ha dado servicio a “personas de la calle, de las distintas residencias, los que no tienen derecho a ser vacunados en Italia”. Asimismo, aseguró que han terminado de esta manera “este momento de gracia para estos ‘invisibles’ de la ciudad, que en realidad son bastante visibles”.

Apoyo a los países más pobres

El medio vaticano señala cómo, dado que actualmente solo los Estados pueden comprar vacunas, la Limosnería Apostólica está emprendiendo negociaciones diplomáticas con el fin de ayudar a los países más necesitados en los que urge la aplicación de la dosis, especialmente los de África y Asia.

“El dinero recaudado a través de la ‘vacuna en espera’, donativo que se puede hacer en la página web de la Limosnería, las ofrendas de muchas personas al Santo Padre y la contribución de hospitales como el Instituto Spallanzani de Roma, se enviará a los nuncios apostólicos, que comprarán las dosis”, apuntó Krajewski.

El cardenal polaco reiteró que “son países como Madagascar, Venezuela y Ecuador e India” los destinatarios de las donaciones. De este dinero, aclara, “solo podríamos utilizar una parte porque la vacuna no se puede comprar en el mercado, y por eso empezaremos a enviar dinero a estos países, especialmente en África, donde los nuncios pueden comprarla”.

La accesibilidad universal a las vacunas ha sido reiterada en varias ocasiones por Francisco, preocupado por la “brecha de dosis” entre los países más ricos y el resto del mundo. Desde el comienzo de la pandemia, el Pontífice ha tratado de ayudar, a través de la Limosnería Apostólica, a las personas que se encuentran marginadas del sistema, ofreciéndoles atención atendidos en las instalaciones cercanas al Vaticano, como el ambulatorio del pórtico de la Plaza de San Pedro o mediante la donación de material médico y respiratorio a los países más pobres.