Chipre: Encuentro del Papa con clero y movimientos eclesiales

En la catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias, Nicosia

Chipre Papa clero comunidades
Encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas en la Catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias, Nicosia, 2 dic. 2021 ©️ Vatican Media

El Papa Francisco ha presidido hoy, 2 de diciembre de 2021, un encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, catequistas, asociaciones y movimientos eclesiales de Chipre en la Catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias, Nicosia, en torno a las 16 (hora local), las 15 en Roma.

Esta ha sido su primera actividad en Nicosia y en Chipre, primera parada de su 35º viaje apostólico, que también tiene como destino Grecia. El Santo Padre llegó al aeropuerto chipriota de Lárnaca en torno a las 15 (hora local), las 14 en Roma.

Catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias

La catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias de Nicosia es la sede de la archieparquía de Chipre. Se construyó por primera vez en el siglo XVII. Reconstruida hacia 1959, fue inaugurada el 28 de octubre de 1961 por el arzobispo maronita de Chipre, Elias Farah.

Las restauraciones posteriores afectaron sobre todo al altar, que se reconstruyó según las normas de la liturgia maronita; también se instalaron después vidrieras que representaban episodios de la vida de los santos maronitas y se realizaron mosaicos en el exterior. Fue visitada el 6 de junio de 2010 por Benedicto XVI, el primer papa que realizó un viaje apostólico a Chipre.

Bienvenida del patriarca de los maronitas

El Santo Padre ha sido recibido en la entrada principal de la catedral por el patriarca de Antioquía de los maronitas, cardenal Béchara Boutros Raï, y el arzobispo, que le entregan la cruz y el agua bendita. A continuación, se dirigieron juntos al interior de la Catedral.

Tras unos cantos, el cardenal Raï ha ofrecido un saludo de bienvenida al Pontífice en nombre de todos los presentes y de la eparquía de los maronitas, todos reunidos “para escuchar sus luminosas palabras” y “obtener su bendición apostólica”, indicó.

El patriarca se refirió después a la situación de división en el país desde 1974, momento en el que se produjo la división de dos partes, cuando Turquía invadió y ocupó un tercio de la superficie de esta isla, la parte norte, y de la esperanza de una reunificación. También habló sobre la presencia milenaria de los maronitas en Chipre. “El inicio de la migración desde el Líbano se produjo en el siglo VIII, mucho antes de la llegada de los cruzados (1192). Ya en 1121 el patriarca nombró un superior para el convento de san Juan Crisóstomo, donde vivían los religiosos maronitas”.

“En el siglo XIII, el número de maronitas era de 80.000 repartidos en 60 aldeas, que se redujo a 39 en 1508 bajo el Imperio Otomano debido a diversas dificultades. El primer obispo maronita fue elegido en el año 1310. En 1735 el superior general de la orden maronita libanesa envió allí a dos religiosos para fundar un convento y una escuela”, relató.

Hoy en día, “tras los acontecimientos de 1974 y la división de la isla, el número de maronitas asciende a unos 7.000 y el número de parroquias a 10”, apuntó. Asimismo, el purpurado expuso que los maronitas de Chipre mantienen muy buenas relaciones con las comunidades latina y armenia y con la Iglesia Ortodoxa griega, así como con la Presidencia de la República, los ministros y los diputados, y el Cuerpo Diplomático.

“Las distintas comunidades de esta isla acogedora cantan al unísono: ‘¡Qué bueno y qué tierno es ver a esos hermanos vivir juntos!’” (Sal. 133,1), concluyó.

Testimonio de sor Antonia

Chipre Papa clero comunidadesDespués, sor Antonia Piripitsi, hermana Franciscana Misionera del Sagrado Corazón, ha ofrecido su testimonio. La religiosa contó que en la actualidad solo existen 3 escuelas católicas en Chipre.

En dos de ellas, el Terra Santa College y la Escuela de Santa María están abiertos a chicos y chicas de todas las etnias, mentalidades, culturas y religiones. “Un lugar de encuentro verdaderamente ecuménico, sin ninguna discriminación, donde se construyen puentes, donde los alumnos aprenden a respetarse los unos a los otros en su diversidad, a amarse, a ayudarse, a dialogar, a trabajar juntos para construir un futuro mejor, un futuro en el que todos puedan vivir como hermanos y hermanas, sin distinción de raza, cultura, religión o lengua”, define.

En el pasado, explica sor Antonia, había otras tres escuelas católicas, que se vieron obligadas a abandonar tras la invasión de las fuerzas turcas en 1974: “Algunas de nuestras hermanas mayores nos cuentan con dolor cómo tuvieron que huir sin dudarlo para salvar el pellejo.  Pensaron que sólo se irían una noche y volverían al día siguiente, pero esa noche ha durado 47 años”.

La hermana describió que los sucesos de ese año marcaron una página dramática en la coexistencia pacífica entre las poblaciones cristiana grecochipriota y musulmana turcochipriota. La división de Chipre “cambió radicalmente no sólo la estructura política y social de la isla, sino también nuestra misión en la zona ocupada del norte”. No obstante, a pesar de las diversas dificultades y peligros, las hermanas, ayudadas por los sacerdotes maronitas, nunca han dejado de estar presentes, “pobres entre los pobres, para apoyarlos espiritual y moralmente, y hacer así que las campanas de algunas iglesias sigan sonando”.

Testimonio de sor Perpetua

Chipre Papa clero comunidadesPor otro lado, sor Perpetua Nyein Nyein Loo, hermana de San José de la Aparición, relató que los 4 institutos femeninos de vida consagrada presentes en Chipre -Misioneras Franciscanas del Sagrado Corazón, Hermanas de San José de la Aparición, Hermanas del Perpetuo Socorro de Sri Lanka y Hermanas v Antoninas – están actualmente comprometidos en una serie de apostolados pastorales, educativos y caritativos en la isla.

Gran parte de su trabajo consiste en defender los derechos humanos básicos de los necesitados y de los trabajadores inmigrantes, “que a menudo deben soportar la carga de deudas desproporcionadas, así como un trato duro e injusto, que incluye salarios impagados, jornadas laborales excesivamente largas, abusos verbales y físicos y otras formas de discriminación”.

En este contexto, las comunidades religiosas luchan por restablecer la dignidad humana proporcionando alojamiento y alimentos, legalizando la situación de los trabajadores y ayudándoles a encontrar empleo y ayuda financiera.

Otra labor vital que realizan tiene que ver con “la educación de las generaciones futuras”.  Con el fin de crear una sociedad “más humana y más respetuosa” con la diversidad cultural y racial.  “Gracias a la ética religiosa inculcada a los jóvenes, que pueden transmitir los valores del Evangelio después de ponerlos en práctica en sus propias vidas, nuestro futuro será aún más vibrante”, explica la monja.

En esta misión, “ha sido muy importante la creación de centros de atención digna para los ancianos, particularmente vulnerables debido a las condiciones sociales actuales y a los gastos de la asistencia sanitaria”. Al mismo tiempo, estas congregaciones también atienden a los enfermos, a los que sufren y a los excluidos.

Además, los religiosos de Chipre también trabajan en estrecho contacto con las parroquias, “prestando numerosos servicios pastorales que les ayudan a llevar a cabo la celebración de la Eucaristía, la preparación sacramental y la transmisión de la enseñanza de la Iglesia”.

Finalmente, sor Perpetua indicó que su labor se inspira “en la visión pastoral de Su Santidad de ir a las periferias. A pesar de los obstáculos y las dificultades, con la ayuda de la divina Providencia, continuamos la obra del Señor de difundir el Evangelio y hacer que la palabra de Dios, sembrada por los Apóstoles Bernabé y Pablo, sea fructífera y vibrante en Chipre hoy”.

Paciencia y fraternidad

Chipre Papa clero comunidadesTras la lectura de los Hechos de los Apóstoles (13, 1-4), en italiano, Francisco ha emitido su discurso. En él, Su Santidad se ha referido a la figura del apóstol Bernabé, “hijo de este pueblo, discípulo enamorado de Jesús, intrépido anunciador del Evangelio” y ha reflexionado sobre dos cuestiones que tienen que ver con este apóstol: la paciencia y la fraternidad. “Les deseo que sean siempre una Iglesia paciente, que discierne, acompaña e integra; y una Iglesia fraterna, que hace espacio al otro, que discute, pero permanece unida”, expuso.

Por último, se han rezado unas letanías a la Virgen, el Papa ha impartido la bendición final y ha recibido como regalo el icono de la Virgen y una cruz.